domingo, 8 de noviembre de 2020

Vinilo XXXVIII– Discovery – Electric Light Orchestra (1979)

 


I

El supergrupo de rock progresivo inglés Electric Ligth Orchestra tuvo una extensa y fructífera actividad entre 1971 y 1986, con más de 10 álbumes editados y numerosos hits que la situaron como una de las bandas más famosas de su época. Liderada por Jeff Lynne —compositor, cantante, guitarrista y productor—, la ELO tuvo varios discos hoy considerados célebres, entre ellos Eldorado, A Symphony, A New World Record, Out of Blue y la grabación que nos ocupa: Discovery. Editado en 1979, Discovery significó un cambio de rumbo en el sonido y la producción, claramente inclinados a la música disco. Se convertiría en su trabajo más exitoso y el más radiable de toda su carrera. La banda fue siempre señalada como un reproductora de todos los trucos de The Beatles y su líder Lynne como un notable plagiador de McCartney. En Discovery se alejaría de esos caminos, dispuesta a incursionar en el sonido más vendedor del momento. Siempre maltratada por la crítica, la ELO estaba pasando por su mejor momento luego de edición de Out of Blue (1977) que, mal que les pese a sus detractatores, era una obra maestra del pop. Pero internarse en el mundo disco sin ser del palo era una muestra de osadía y suficiencia, cualidades de las que Jeff Lynne no carecía.


II

Para lograr el sonido que buscaba para su nuevo disco, Jeff Lynne decidió prescindir de la sección de cuerdas que acompañaba a la banda desde los primeros discos. La idea era dejar de lado de los sonidos edulcorados que aportaba, además de alejarse un poco de los ganchos beatlescos tan característicos del grupo. Reducida a un cuarteto, la ELO adquirió más solidez y contundencia, con un sonido modernizado a fuerza de vocoder y sintetizadores, elementos que luego dominarían los 80. La edición de Discovery confirmó que la búsqueda de Lynne no estaba equivocada. El disco arranca con un hit brutal: Shine a Little Love. A partir de ahí los golpes se suceden, certeros e implacables unos tras otros. En Confussion, Jeff Lynne homanajea al McCartney de Wings. The Diary of Horace Wimp, Nedd Her Love, Midnight Bue y On the Run eran canciones bien logradas, bien grabadas y producidas, con un sonido brillante y moderno. Discovery también contenía dos grandes bombas de sonido y éxito eterno, las hiperexitosas Last Train to London, que abría el lado B del disco, y Don't Bring Me Down, que lo cerraba. Ambos temas son ineludibles si revisitamos la música popular de esa época.


III

Definitivamente, la Electric Light Orchestra lograba con Discovery la masividad buscada y aseguraba el éxito tanto en Inglaterra como en EEUU. Por nuestras tierras, el disco también fue un boom de ventas y presencia radial. Subida a la ola gigante de su éxito global, asumen la tarea de componer y grabar la banda de sonido de la película Xanadú (1980), protagonizada por la cantante y actriz Olivia Newton-John. La película pasó sin pena ni gloria, pero el disco fue otro éxito mundial. El tema Xanadú, grabado a dúo entre la ELO y la cantante, de una perfecta confección pop, fue el primer número uno de la banda en Gran Bretaña. A partir de estos picos de popularidad la presencia de la banda fue disminuyendo paulatinamente. Esto, sumado a la mala fama en la crítica especializada, fue haciendo que su música fuera cayendo en el olvido. Años más tarde, la figura de Jeff Lyne fue rescatada y revalorizada como la de un verdadero artesano de la música popular. Siempre estará a mano Discovery para demostrarnos que la afirmación no es ni exagerada ni equivocada.


domingo, 25 de octubre de 2020

Borges y Genesis: atardeceres y seres imaginarios

Comprobado está que en tren de encontrar similitudes, citas, autocitas, plagios, copias, coincidencias, etc., el arte nos enseña que lo que pensó un artista lo pensaron todos los artistas. De esa infinita lista de cruces y analogías y temas comunes encontré esta curiosidad. O no tanto. 

I 

En el año 1923 un joven y todavía inseguro Jorge Luis Borges publica su primer libro, un poemario titulado Fervor de Buenos Aires. Según se describe en el prólogo, más allá de la notoria influencia de poetas como Walt Whitman o Leopoldo Lugones, su autor, que se siente tímido, ya era esencialmente el Borges posterior, genio y figura de la literatura universal. La obra, que humildemente está dedicada A quien leyere, contiene una sucesión de poemas descriptivos de una ciudad embellecida por los atardeceres y el encanto de sus arrabales. Entre ellos se destaca Afterglow, bella palabra del inglés que describe como pocas al atardecer y cuya traducción más exacta sería algo así como resplandor del crepúsculo. 

Siempre es conmovedor el ocaso 
por indigente o charro que sea, 
pero más conmovedor todavía 
es aquel brillo desesperado y final 
que herrumbra la llanura 
cuando el sol se ha hundido.  

El tema, el tono y el título, son retomados por Genesis, grupo fundamental del rock progresivo inglés, que en 1977 edita el disco Wind and Wuthering, obra cumbre del sinfonismo trasladado a la música popular. El tema que cierra el disco, una obra meláncolica desde el arte de tapa hasta las letras y músicas que lo componían, es precisamente un homónimo del poema de Borges citado más arriba. Afterglow, escrito por el tecladista Tony Banks, se transformó en una clásico de las performances en vivo de la banda y en uno de los temas más populares de su repertorio. A esa melancolía tan inglesa que trasluce la letra y el modo de cantar de Phil Collins, se agrega una extraordinaria parte instrumental final, que hasta el día de hoy estremece escuchar.

Like the dust that settles all around me, 
I must fund a new home. 
The ways and holes that uses to give me shelter, 
are all as come to me now. 
But I, I would search everywhere just to hear your call,
 and walk upon stranger roads than this one in a world 
I used to know before 
I miss you more. 

   

II

El mismo escritor y el mismo grupo se habían encontrado un año antes, 1976, en el primer disco editado después de la partida de Peter Gabriel. Genesis retoma los estudios de grabación con un disco titulado A trick of the tail, con un sonido menos barroco y un vuelo poético mayor, quizás a fuerza de perder la contundencia que se mostrara en trabajos como Foxtrox (1972) o Selling England by the pound (1973). Uno de los temas, escrito también por Banks en colaboración con el bajista y guitarrista Mike Rutherford, se titula Squonk y narra vida, pasión y muerte de un ser extraño que se disuelve en lágrimas. 

Walking home that night the sack across my back, 
the sound of sobbing on my shoulder. 
When suddenly it stopped, 
I opened up the sack, 
all that I had a pool of bobbles and tears, 
just a pool of tears.





El trágico ser había sido mencionado por Borges en la obra escrita en colaboración con Margarita Guerrero, El libro de los seres imaginarios (1967), donde los autores enumeran una arbitraria selección de los “extraños entes que ha engendrado, a lo largo del tiempo y del espacio, la fantasía de los hombres”. Entre ellos, claro, El Squonk, donde se transcribe textualmente un texto del escritor norteamericano William T. Cox escrito en 1910, explicativo de la naturaleza del animal, que volviendo a las coincidencias, viajaba a la hora del afterglow. 

El Squonk es muy hosco y generalmente viaja a la hora del crepúsculo. La piel, que está cubierta de verrugas y lunares, no le calza bien; los mejores jueces declaran que es el más desdichado de todos los animales. Rastrearlo es fácil, porque llora continuamente y deja una huella de lágrimas. Cuando lo acorralan y no puede huir o cuando lo sorprenden y lo asustan se disuelve en lágrimas. 

III

¿Sigo buscando?

viernes, 23 de octubre de 2020

Vinilo XXXVII– Piano Bar – Charly García (1984)


I

Vamos a afirmarlo en la primera línea de esta nota: Charly García es el más grande músico popular argentino vivo. Alma mater de Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán, nada más y nada menos, emprendió una carrera solista de características únicas. Parecía estar a principios de los 80 en estado de gracia. Todas sus composiciones eran brillantes en letra y música, siempre rompiendo moldes, siempre mostrando el camino. Había llegado a cimas muy altas en Yendo de la cama al living (1982) y Clics Modernos (1983). Este último disco es una verdadera revolución cultural y cambió el sonido de toda una década. Estamos hablando de un genio. Era una época prolífica, a razón de un disco por año, dando siempre un salto hacia adelante en cada grabación, asumiendo riesgos estéticos y también físicos. El paso siguiente sería temerario y nuevamente genial. Mientras todo el rock nacional se acomodaba a la nueva década y asimilaba el nuevo canon sonoro que fijaba Clics Modernos, Charly se vuelve visceral, sanguíneo, más rockero que nunca, pero sin perder nada de eso que lo hacía distinto. Piano Bar (1984) lo muestra en carne viva para, otra vez, patear el tablero y contruir otra obra cumbre. Por supuesto, todo será compuesto por él, en un estado de lucidez único, pero la ejecución en estudio estará en manos del Pablo Guyot, Alfredo Toth, Willy Iturri (claro, los GIT), más un jovencísimo Fito Páez. El monstruo casi no toca ningún instrumento. Está casi como un director de orquesta que busca en el estudio, en forma descarnada, con el sonido al palo, en actitud rockera, mientras termina las letras mientras graba, escalar otro Everets artístico. Y lo logra.

II

Todo Piano Bar parece estar grabado en primeras tomas. No es sólo una percepción, la banda pasó del ensayo al registro casi sin sobregrabaciones. El comienzo es demoledor. Yo que crecí con Videla, yo que nací sin poder, yo que luché por la libertad pero nunca la pude tener, canta, casi grita en Demoliendo hoteles. Dos minutos extraordinarios que comienzan con unos golpes furiosos de batería. Pero cómo, ¿y la máquina de ritmos de Clics dónde fue a parar? El genio destruye y reconstruye todo en sólo 35 minutos, que es todo lo que dura el disco. Un disco al que no le sobra y no le falta nada. En Promesas sobre el bidet logra conmover, en letra y melodía. En Raros Peinados Nuevos sentencia que “si vas a la derecha y cambiás hacia la izquierda, adelante”. Piano Bar, tema que da título al disco, es un tema casi en formato de suite, con varias partes con aires tangueros. El lado A se cierra con No te animás a despegar, donde el maestro se emociona y nos emociona. El lado B arranca con una broma. SADAIC no dejaba por esas épocas registrar nombres de temas ya incriptos. Charly canta No se va a llamar mi amor, ya que el título Mi amor no podía registrarse. Tuve tu amor y Rap del exilio, con una gran intervención en saxo de Daniel Melingo nos preparan para el gran cierre. Hacia el final del disco aparece una las cimas de la música popular argentina: Cerca de la revolución. Cada vez que el genio toque en vivo este tema a todos nos correra una electricidad en el cuerpo. Si estas palabras te pudieran dar fe, su esta armonía te ayudara a creer. El final lo deja para un tema que había compuesto con Spinetta para el álbum conjunto que no pudo ser. Total interferencia está a la altura de Rezo por vos; los dos genios juntos se potenciaban. El disco que no fue es la gran deuda de la música popular argentina.

III

La tapa de Piano Bar era muy extraña. Sobre un fondo blanco se mostraban las letras de las canciones, separadas por distintos colores. En las sucesivas reediciones en CD se mostraba un foto en primerísimo plano de Charly en el estudio. Con el tiempo esa sería la imgen que quedaría del disco. Era un álbum desnudo, en el arte de tapa también. La gira presentación fue con la misma banda que grabó el disco y las presentaciones en el Luna Park son consideradas como unas de la grandes actuaciones en vivo del Maestro. ¿Cómo hizo Charly García para construir estas obras maestras en tan poco tiempo? Imposible descifrarlo. Su genio no descansaría, al año siguiente publicaría Parte de la religión, otra obra maestra. Al repasar la obra prolífica y profunda de nuestro héroe, encontraremos belleza, melodía, riesgo, maestría, poesía. Pero como nunca, en Piano Bar todas esas cosas estarían en carne viva. Más adelante, en su etapa Say No More, profundizaría hasta bordear el patetismo, esa pulsión de entregarse en cuerpo y alma. No todos estarían preparados para esa performance provocadora. Quizás encontremos en este disco el punto exacto en que el genio entraba en una etapa superior en la que los simples mortales no siempre están en condiciones de comprender.


sábado, 3 de octubre de 2020

Vinilo XXXVI– Dynamo – Soda Stereo (1992)

I

En 1990 Soda Stereo había tocado el cielo con los manos con el fenomenal éxito de Canción Animal, su quinto disco de estudio. El trío formado por Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti había construido una meteórica carrera que los había posicionado como la banda más popular de Latinoamérica. Las puertas de EEUU y Europa también comenzaban a abrirse. Tras una extensa e inédita gira, que concluyó con una presentación multitudinaria en la avenida 9 de Julio en Buenos Aires, todos entendieron que había que parar un poco. Había llegado el momento de tomarse un respiro y repensar por qué caminos seguir. Cerati aprovechó para grabar su primer disco fuera de Soda Stereo; junto a Daniel Melero edita Colores Santos (1992), hoy convertido en un disco de culto, en donde juega sobre todo con la electrónica. De alguna manera, ese disco sirvió como laboratorio de ensayo para Dynamo. Soda Stereo había logrado montar su propio estudio, al que llamó Supersónico, y en donde la banda comenzó a diseñar un nuevo proyecto. El riesgo estético era el sello que los distinguía, pero nadie se imaginaba los cambios que preparaban para su nuevo disco. La comodidad no era algo que Cerati manejara, cada disco buscaba ser una sorpresa. Del sonido hi-fi y la producción internacional a todo trapo de Doble Vida (1988) hasta el sonido crudo de Canción Animal (1990) que nacía de lo más profundo del rock argentino de los 70, todo era un salto hacia adelante. Dynamo (1992) el nuevo disco de Soda Stereo, provocaría más que sorpresa, el sentimiento general era de perplejidad.


II

“Dynamo consistió en tomar Canción Animal y destruirlo”, declaró Cerati tras la salida del disco. Hoy suena a exageración, en ese momento la provocación describía el estado de ánimo de los fans de la banda. Dynamo era un disco extenso compuesto por 12 temas. La era del CD, con sus cambios estéticos y tecnológicos, permitía que la duración total de los álbumes se extendiera, muchas veces más allá de lo necesario. El estilo era muy particular, una mezcla extraña a los oídos que iba de la experimentación a la electrónica. Las influencias eran variadas, aunque todos vieron claras huellas del shoegazing en el concepto general del disco. El movimiento musical surgido a fines de los 80 en Inglaterra, que tenía como principal exponente a la banda irlandesa My bloody Valentine, formaba parte del rock indie, y era una rara mezcla de varios géneros dentro del rock alternativo. Sin embargo el sexto disco de Soda Stereo también tenía otras cosas: electrónica, psicodelia, pop rock y hasta hard rock. Las canciones de Dynamo eran potentes y arriesgadas: Toma la ruta, En remolinos, Ameba, Nuestra fe, Texturas. En Sweet Sahumerio jugaban con la experimetación y la electrónica. En Fue, Cerati daba una masterclass, otra más, de pop rock. El tema de mayor difusión fue Primavera 0, que era utilizado en el programa de TV de Tato Bores como cortina musical de cierre cuando pasaban los títulos. El vuelco sonoro tan grande entre un disco y otro causó sorpresa y no estuvo ni de cerca en los niveles de difusión y popularidad de sus álbumes anteriores.


III

La edición de Dynamo parecía fuera de contexto. Tras su lanzamiento, Soda Stereo rompe su contrato con Sony y firma para la compañía discográfica BMG, lo que provocó que nadie se preocupara por montar una campaña de difusión. Por otro lado, en Argentina explotaba el rock barrial, lo que ponía fuera de foco a la estética del trío. No se amilanaron, más bien redoblaron la apuesta. En sus presentaciones le permitieron a numerosas jóvenes bandas del rock argentino alternativo ser sus teloneras: Babasónicos, Peligrosos Gorriones, Juana La Loca, El Otro Yo, entre otras. Muchas de ellas, con el tiempo, construirían sus propias exitosas carreras. Dynamo tuvo un solo videoclip, Primavera 0, dirigido por Boy Olmi, una sola presentación en televisión y una gira latinoamericana que el trío interrumpió por la mitad. Parecía que algo se había roto con el publico. Sin embargo, con los años, el disco fue revalorizado como uno de los mejores trabajos de Soda Stereo. Su sonido atrapante, lleno de capas de guitarras y sintetizadores, fue adquiriendo prestigio con el tiempo. En los shows de Me Verás Volver (2007), la impresionante gira que armaron en su vuelta tras diez años, varios temas de Dynamo formaron parte del set list, definitivamente incorporados a la obra de la banda como cualquier otra canción de su obra. El disco más oscuro y transgresor de Soda Stereo había encontrado por fin el lugar que merecía.


martes, 8 de septiembre de 2020

Vinilo XXXV– The Album - ABBA (1977)



I

ABBA es aún hoy en día una marca universal. El supergrupo de pop sueco, formado en 1972, tuvo casi una década de fama creciente que los llevaría a niveles de popularidad pocas veces visto. El nombre del grupo es un acrónimo formado por las primeras letras del nombre de cada uno de sus integrantes (Agnetha, Björn, Benny y Anni-Frid). Las dos parejas de compositores y cantantes habían logrado trascender las fronteras de su país hasta convertirse en un especie de superestrellas que excedían la industria de la música. Tras tener cierto éxito a nivel local, el reconocimiento en el resto de Europa les llegaría tras ganar en 1974 el Festival de la Canción Eurovisión con el tema Waterloo, nombre con el que titularían su siguiente disco. A partir de allí, el cuarteto, que cantaba sus canciones en inglés dejando de lado su idioma natal, escalaría a niveles impensados de popularidad en todo el continente europeo, Australia, Sudamérica y EEUU. Discos como ABBA (1975) y Arrival (1976) se vendían como pan caliente en todo el mundo. El grupo era famoso por sus infalibles melodías pop, letras sencillas y sentidas y unas magníficas armonizaciones vocales en manos de las dos cantantes mujeres. La pareja masculina estaba a cargo de la composición, las canciones pegadizas parecían caerles del cielo unas tras otras. La edición de The Album (1977), su quinto disco de estudio, continuó el sendero de éxito ininterrumpido que habían emprendido hacía cinco años.

II


La génesis de The Album hay que ubicarla en la gira promocional de Arrival. ABBA estaba en la cúspide de su éxito a nivel global, el tour europeo tuvo muchísimo éxito y en países como Australia generaron un histeria colectiva que no se veía desde la primera época de The Beatles. En el marco de esa gira, ABBA presentaba una sección de cuatro canciones inéditas a la manera de un musical. El pequeños show dentro del otro se llamaba The Girl with the Golden Hair y contaba la historia de una chica que soñaba ser cantante, dejando de lado su pueblo natal para luego quedar atrapada en su propio éxito. Tres de esas cuatro canciones —Thank you for the Music, I wonder (Departure) y I'm a Marionette—, pasaron a formar parte del nuevo disco que empezaron a grabar a comienzos de 1977. The Album se completaba con otros éxitos imbatibles: Eagle, Take a Chace on me y The name of the Game. Para lograr una gran producción en estudio, ABBA utilizaba el famoso sistema wall of sound, ideado por Phil Spector, productor de John Lennon, entre otros. Al año siguiente la banda convirtió un viejo edificio abandonado en Estocolmo en un estudio de grabación al que llamaron Polar. Sus comodidades y tecnología hicieron que bandas como Led Zeppelin o Genesis lo usaran para grabar sus discos. ABBA se había convertido en algo más que un grupo musical, era un fenómeno masivo que iba a extenderse a otros formatos de difusión.



III

El lanzamiento de The Album fue acompañada por una película. Las multitudinarias y exitosas presentaciones de ABBA en Australia fueron filmadas pensadas para un especial de televisión, pero el suceso de la gira, que mostraba escenas de histeria y un seguimiento de los medios sin precedentes, hizo que se estrenara en cines con el nombre de ABBA: The Movie. Disco y película fueron lanzados simultáneamente en una movida de marketing muy poco vista por esos años. En lugares tan distintos y alejados como Japón, la Unión Soviética o Latinoamérica el cuartero sueco era todo una celebridad. Para ingresar con mayor éxito al mercado latino, ABBA grabó dos de los temas de The Album con letras en español, adaptadas por los argentinos Buddy y Mary Mc Cluskey, agentes de la compañía RCA en el país. Los temas adaptados al español fueron Gracias por la música y Al andar. El sensacional éxito de estas versiones en el mercado latino hizo que ABBA se decidiera a grabar un álbum completo en español. En 1979, los hermanos Mc Cluskey adaptarían el megaéxito Chiquitita, rompiendo récords de venta. Después de su separación en 1982 ABBA fue lentamente ninguneado como producto artístico. Hoy en día, músicos de distintos orígenes y géneros —desde Madonna hasta Lady Gaga, desde Alanise Morissette hasta Donna Summer— lo reconocen como una influencia potente y siempre vital en sus composiciones. Es que nadie puede resistirse a cantar una de sus inmortales y pegadizas melodías.

jueves, 27 de agosto de 2020

Vinilo XXXIV– Hotel Calamaro – Andrés Calamaro (1984)



I

A comienzos de los 80 Andrés Calamaro ya era un músico destacado dentro de la movida del rock nacional. Desde muy chico había aprendido a tocar guitarra eléctrica y piano y todavía adolescente participó de muchas grabaciones y varias formaciones de bandas, algunas que terminarían teniendo mucho éxito. Cuando Miguel Abuelo, de regreso en el país, se decidió a armar en 1982 una nueva formación de Los Abuelos de la Nada, Calamaro ingresó como parte del proyecto tocando teclados. El grupo era un verdadero seleccionado: Cachorro López, Daniel Melingo, Gustavo Bazterrica y Polo Corbella. Su primer disco, Los Abuelos de la Nada (1982), producido nada más y nada menos que por Charly García, fue un suceso. El joven tecladista era la sorpresa de la banda, el hit más grande del disco, Sin Gamulán, había sido compuesto por él. Charly le puso el ojo enseguida y también empezó a tocar en su banda soporte. Al año siguiente, con la edición de Vasos y Besos (1983), Calamaro ya era una figura destacada y otra vez aportaba un éxito imbatible: Mil horas. La tentación de grabar un disco solista era irresistible. Compuso un conjunto de canciones bien inclinadas al pop y se rodeó de músicos amigos y un productor estrella, otra vez Charly, que por esa época era una imagen omnipresente en todos los estudios de grabación, siempre dispuesto a producir y ayudar a todas las nuevas apariciones. Nacía Hotel Calamaro (1984), primer opus de la futura estrella de la música popular argentina.

II

En su primer disco, Calamaro se aleja del sonido de Los Abuelos de la Nada, muy afín a lo que sonaba en ese momento. Todas las canciones que lo forman tienen un claro formato pop con un tono intimista bastante alejado de la pose festiva que la mayoría de las bandas nacidas en la primavera alfonsinista parecían querer mostrar. En ese momento Hotel Calamaro pasó casi desapercibido, pero algunos de sus temas lograron cierta difusión radial: Radio actividad radial, Otro amor en Avellaneda y Fabio Zerpa tiene razón. Para esta última, Calamaro llevó al mismo Fabio Zerpa, reconocido ufólogo, para que grabara un monólogo que incluyó al final del tema, un delirio entre inocente y bizarro, que habla de la presencia pacífica de extraterrestres entre los humanos. Los músicos que participan de la grabación son de primera línea: Pablo Guyot (guitarra), Alfredo Toth (bajo), Willy Iturri (batería), es decir los futuros GIT, más participaciones de David Lebón en un par de solos. Amor iraní es una grabación exclusiva entre Charly y Andrés. El disco es bastante irregular y con un sonido un poco apagado. Las letras son, en general, inconsistentes, y desnudan ciertos formas y trucos que Calamaro profundizaría en otros discos. La balada No me pidas que no sea un inconsciente, escrita junto a Marcelo Scornik, en una sociedad que seguiría dando sus frutos más adelante, es una hermosa canción que evoca los momentos más felices de Calamaro como compositor.

III

El título del disco hace obvia referencia al clásico disco Morrison Hotel, de la exitosa banda The Doors, y era un homenaje del autor a uno de sus ídolos, Jim Morrison. Más adelante, en su obra cumbre Alta suciedad (1997), el homenajeado sería otro de sus ídolos, Bob Dylan. La escucha del disco esconde dos curiosidades: está mezclado en mono, algo que estaba completamente en desuso para la época, y tiene un defecto en la velocidad de la grabación, está levemente acelerado. Calamaro aseguró en un reportaje del 2017 que esa aceleración no fue una buena idea y afectó el sonido de su voz. Ambas cosas quizás expliquen el sonido opaco y la voz por momentos chillona del cantante; el disco, a la distancia, no suena muy bien. Al momento de editarse Hotel Calamaro, Los Abuelos de la Nada estaban grabando en Ibiza Himno de mi corazón, último disco con la participación de Andrés en su formación. A partir de ahí emprendería una carrera solista a la que le costó demasiado arrancar y ser reconocida. Editaría más adelante dos discos en los que iría construyendo una imagen de songwriter más sólida: Vida Cruel (1985), otra vez con un tono intimista y, sobre todo, Por mirarte (1988). Este último, a pesar de su escasa repercusión, sería el primero enteramente producido por él y en donde conocería al guitarrista Ariel Roth, con quien formaría Los Rodríguez, una sociedad musical que les daría un inmenso éxito en España. Con Hotel Calamaro daba un primer paso tímido y no demasiado firme en su camino al Olimpo rockero argentino.

martes, 11 de agosto de 2020

Vinilo XXXIII – En “La Fusa” con María Creuza y Toquinho – Vinicius de Moraes (1970)



I

Transcurridos los años 60 la bossa nova se había transformado en el género musical brasileño más conocido en forma universal. Surgido a partir del samba y con fuertes influencias del jazz, en pocos años había conquistado el mundo. Sus más grandes exponentes —João Gilberto, Tom Jobim y Vinicius de Moraes— junto a otros jóvenes músicos y poetas provenientes de Río de Janeiro, se convirtieron en pocos años en verdaderos referentes de la música internacional. Artistas como Frank Sinatra y Stan Getz, entro otros, estaban subyugados por su cadencia, fraseo y poesía. Sin embargo, el fin de década encontraba al género en un proceso de transformación. La aparición del tropicalismo, con Caetano Veloso y Chico Buarque como estandartes, lo obligaba a resistir o asimilar cambios profundos. El paso de los Beatles no había pasado desapercibido en ningún rincón del mundo y su influencia se extendía a cualquier género popular. En ese contexto de cambios y de explosión de la música popular brasileña, Vinicius de Moraes montó en Buenos Aires una serie de shows íntimos en donde hacía un repaso por las grandes composiciones de la bossa nova. Acompañado de dos jovencísimos músicos, la cantante bahiana María Creuza y el guitarrista paulista Toquinho, hizo numerosas presentaciones en un pequeño local en una galería porteña llamada La Fusa, en donde no cabían más de 100 personas por noche. Los shows nocturnos, que se extendían por varias horas, en un ambiente de bohemia, repleto de humo y tragos de alcohol, fueron un verdadero suceso. Las recomendaciones boca a boca entre el público porteño transformaron las presentaciones en La Fusa en un verdadero fenómeno cultural. Ver a Vinicius de Moraes en Buenos Aires, acompañado por esa joven pareja musical, se había convertido en una cita obligada de toda la intelectualidad porteña. La propuesta de grabar un registro en vivo como testimonio de estos shows les llegaría rápidamente.

II

El fundador y alma mater del sello Trova, Alfredo Radoszynski, un hombre de gran sensibilidad y sentido artístico, que editaba a numerosos artistas populares argentinos, le acercó la idea a Vinicius de grabar alguno de los shows y publicar un disco. La propuesta fue aceptada de inmediato pero el músico tenía algunos reparos. Entendía que la precariedad de La Fusa y las limitaciones que suponían grabar un disco en vivo, iban a conspirar contra la calidad del registro; el lugar tenía mucho ruido ambiente de copas, botellas y gente hablando o tosiendo. Le propuso al productor grabar el disco en un estudio pero intentando recrear el clima que se generaba cada noche en el pequeño local porteño. Además, entendía que había que darle un poco más de cuerpo a la música, la guitarra y el piano no alcanzarían para eso. Contrataron a dos músicos argentinos, Mario “Mojarra” Fernández en contrabajo y Enrique “Zurdo” Roizner en batería, con los que ensayaron algunas horas nada más y se dispusieron a grabar en los míticos estudios ION, testigo de algunos de los más grandes registros de la música popular argentina. Intentaron además recrear el clima de La Fusa, con mesas y amigos invitados en el estudio, tomando tragos. En dos maratónicas sesiones nocturnas, casi de manera imprevista e improvisada, bajo la tutela de un sello pequeño y en forma casi artesanal, se grababa uno de los discos más famosos en el mundo entero de un género musical que ponía a Brasil en el mundo. Ese julio de 1970 de Buenos Aires era testigo de una grabación que sigue asombrando por su calidad y por ser un testimonio grandioso de un momento único de un músico brillante y universal.

III

Como dijimos, este Vinicius de Moraes en “La Fusa” era una ficción, todo era una recreación hecha en estudio de grabación. El resultado, lejos de cualquier artificialidad, es una delicia. Vinicius está increíble en la interpretación y gracioso contando chistes o anécdotas entre canción o canción. El set list es sabio y muestra su grandeza y agudeza artística. Consciente de los cambios que está viviendo la música popular brasileña, no sólo visita los clásicos como Garota de Ipanema o Felicidades, sino que le da espacio a los nuevos autores, como en el caso de Irene (Caetano Veloso) o Qué maravilla (del mismo Toquinho). El disco está muy bien grabado considerando las circunstancias y la casi ausencia de ensayos. Incluso en la percusión hay una participación de un muy joven Chango Farías Gómez. Editado en agosto de ese mismo año se transformó en un suceso de ventas y al poco tiempo, editado en distintos países, su éxito llegaba a lugares impensados. Con el tiempo, En “La Fusa” con María Creuza y Toquinho, de Vinicius de Moraes, prócer de la música popular, se transformó en un registro histórico y clave de la bossa nova y pasó a ser la puerta de entrada, en cualquier parte y en cualquier época, de un movimiento musical autóctono que se había transformado en un fenómeno universal. Así, casi de casualidad, a propósito de un éxito en un local pequeño para no más de 100 personas. Milagros y misterios del arte popular.


miércoles, 5 de agosto de 2020

Vinilo XXXII – The Dream of the blue Turtles – Sting (1985)



I

Gordon Matthew Thomas Summer, mundialmente conocido como Sting, es un músico de lo más completo y creativo que haya dado el rock internacional. En un período corto (1977-1984) había sido la piedra fundamental del trío The Police, en donde desarrolló una carrera intensa y exitosa. La banda tuvo un ascenso maratónico que había culminado con la edición del hipervendido y multipremiado Synchronicity (1983). Contra toda previsión, tras una exitosa gira de presentación del disco, Sting anuncia el fin de la banda y el comienzo de su carrera solista. Gran bajista, sentido cantante, compositor versátil, el músico fue moldeando un estilo que abarcaba el punk, la new wave y el reggae, mezclados en dosis exactas. Era, además, un gran compositor pop. Para la grabación de su primer disco solista, The Dream of the blue Turtles (1985), armó una banda con un verdadero seleccionado de músicos, con una clara inclinación hacia el jazz. Kenny Kirkland (teclados), Omar Hakim (batería), Darryl Jones (bajo) y el gran Branford Marsalis (saxofón) armaron un combo de gran calidad que le permitieron a Sting componer y grabar un puñado de canciones con un tono claramente jazzero, que posibilitó a millones de oyentes revalorizar al pop como un género que traspasa y potencia otras corrientes musicales.

II

Este primer trabajo de Sting es un exquisita y completa pieza musical. El cambio de rumbo de su estilo suponía una gran riesgo que resultó beneficioso por varios motivos: la calidad de las composiciones, la maestría de los músicos convocados, el acercamiento a climas y tonos alejados del pop tradicional. El disco traía dos grandes hits radiables: If You Love Somebody Set Them Free y Fortress Around Your Heart. Este último tema era el único que tenía un aire claramente identificable con The Police. El resto de las canciones eran una verdadera sorpresa y lograron que el pop acercara a millones de fans nuevos sonidos. Love Is a Seventh Wave era un tema pegadizo con claras influencias del raggae. En Russians, que incluía una letra con una clara temática anticomunista y antisoviética, se permite incluir acordes del compositor clásico Sergei Prokofiev como fondo de la voz del cantante. En Children's Crusade, Sting habla sobre los horrores de la Primera Guerra Mundial mientras Branford Marsalis se luce con un gran solo de saxo propio de un grande del jazz. El bajista se permite además reversionar un tema de The Police, Shadows in the rain, en un formato completamente irreconocible: un claro mensaje a sus ex compañeros de banda y a sus fans del cambio de rumbo que había emprendido. The Dream of the Blue Turtles fue un suceso a ambos lados del Atlántico y mostraba a Sting listo para emprender un carrera solista a la altura del suceso que lo precedía.

III

Para promocionar este primer disco solista, Sting emprendió una gran gira acompañado de la banda que formó para la grabación. En vivo, se permitía desarrollar más profundamente el costado jazzero de las nuevas composiciones, extendiendo algunos temas con largas jams que permitían el lucimiento de sus músicos. Reversionó, además, varios de los éxitos de The Police, completamente reformulados a su nuevo contexto musical. La calidad de las presentaciones era tan buena que decidió lanzar un doble en vivo con registros de la gira. Bring on the nigth (1986), titulado como la canción de The Police incluída en el álbum Reggatta de Blanc (1979), fue un disco muy elogiado y fue acompañado por un documental que registró varios momentos de la gira. En 1987 publica su segundo disco solista, Nothing like the Sun, con similiar repercusión y emprende una gira mundial que lo traería a Argentina por primera vez. Sting había logrado con solista, fuera del paraguas de la banda que lo había llevado al reconocimiento, un éxito y prestigio soñados. Sería el comienzo de una extensa e inquieta carrera solista que lo posicionaría como un estrella del rock-pop internacional.

miércoles, 29 de julio de 2020

Vinilo XXXI – Mediterráneo – Joan Manuel Serrat (1971)



I

Joan Manuel Serrat es casi con seguridad el cantautor, compositor, poeta y músico español más conocido en el mundo entero. Nacido en 1943 en Barcelona, desde muy joven incursionó en el mundo de la canción, influenciado por poetas como Antonio Machado, Miguel Hernández y Rafael Alberti, entre muchos otros. Es uno de los intregrantes pioneros de la Nova Cançó, nombre con el se conoció al movimiento artístico y musical catalán, que en pleno franquismo, impulsó la reinvindicación del uso corriente del idioma local. Desde 1965 Serrat tuvo la posibilidad de grabar varios simples y EPs con canciones en catalán que le dieron un nombre y una muy buena repercusión incluso fuera de Barcelona. Fruto de ese éxito en 1968 fue designado para representar a España en el Festival de Eurovision de la Canción, que se transmitía a toda Europa. Su negativa a último momento de cantar algo que no fuera en su idioma natal, suceso no del todo claro y que genera controversias aún hoy, lo dejó fuera de competencia y con una prohibición de hecho por parte del franquismo para la difusión de su obra en toda la radio y la tv españolas. Entre el 69 y el 70 editó tres discos en castellano —La paloma, Dedicado a Antonio Machado, poeta y Mi niñez— que a pesar de las dificultades para su difusión lo habían instalado como un músico muy popular. Para fines de 1970 decidió alejarse un tiempo del aire combativo de una Barcelona que le reclamaba que siguiera contando sólo en catalán. Quería concentrarse en componer en letra y música un puñado de canciones que siguieran puliendo esa maestría que mostraba al contar las costumbres de un España que moría y otra que no terminaba de nacer. Se recluyó entre agosto y noviembre de ese año en un hotel de unos amigos en Calella de Palafrugell, en Gerona, un pueblo pequeño de pescadores, tras lo cual había logrado componer suficiente material como grabar un nuevo disco. Nacía Mediterráneo, su disco más famoso y el que quizás sea el más perfecto de toda la historia de la canción en español.

II

El sello discográfico Zafiro, que editaba a casi todos los artistas catalanes, envió a Serrat fuera de España a grabar el disco. Los destinos habituales eran Milán o Londres, por la calidad de los estudios, muy superiores a los disponibles en España. Por una cuestión de costos se eligieron los estudios Fonit-Cetra, en Milán. En aquellas épocas la figura del productor o no existía o no tenía tanto importancia, el director musical era el que marcaba la calidad de los arreglos y la orquestación que acompañaba a los músicos. Este tema era clave si se quería alcanzar una verdadera calidad en la grabación. Un golpe de la suerte o el destino hizo que se eligieran a los dos más talentosos de toda España e Italia: Juan Carlos Calderón y Gian Piero Reverberi, dos leyendas de la orquestación en la música popular. La contribución de ambos en la grabación de este disco sería fundamental. Serrat tenía una estructura muy básica en las canciones compuestas, el aporte de Calderón, sobre todo, sería decisivo para lograr el sonido final. El disco se grabó íntegro en menos de una semana, tal cual se acostumbraba en la época, y su publicación a comienzos de 1971 fue un verdadero suceso. A pesar de que al disco no lo recorría un concepto único, las letras y melodías rozaban la perfección y le daban un identidad definida. El comienzo con el tema que le daba nombre al disco es imbatible: Mediterráneo es considerada casi en forma unánime como la mejor canción escrita jamás en idioma español y aún hoy, casi 50 años después, emociona escucharla y cantarla en cualquier versión de su autor o de todos aquellos que han intentado homenajearla.

III

Con 28 años cumplidos, Joan Manuel Serrat era un cantautor consumado, a la altura de los más grandes songwriters del mundo, con Bob Dylan a la cabeza, pero también con puntos de contacto con el primer Paul McCartney pos Beatles. Daba en el blanco con nueve temas de confección casi perfecta, todos de su autoría, con la excepción del tema que cerraba el disco, Vencidos, que tenía como letra un poema de León Felipe. El resto es un sucesión notable de bellas canciones: Aquellas pequeñas cosas, La mujer que yo quiero, Pueblo blanco, Tío Alberto, Que va a ser de tí, Lucía, Vagabundear, Barquito de papel. Imposible resistirse al embrujo de un disco casi perfecto. 
El éxito de Mediterráneo fue arrollador. A pesar las dificultades en la difusión fue número uno en ventas en toda España por largos meses y se mantuvo entre los diez más vendidos por mucho tiempo. En América Latina el disco fue también fue un suceso y la figura de Serrat creció a niveles de popularidad únicos, sobre todo en Argentina, Chile y Uruguay, en donde aún hoy en día es una figura indiscutible. El arte de tapa de álbum quizás sea la cosa más fea del disco: sobre un imagen borrosa del mar se yuxtapone una fotografía del propio Serrat. El resultado no es el mejor, pero el detalle casi que ha sido borrado, la excelencia de sus canciones nos ha hecho encariñar con la tapa y ya no le reconocemos defectos. Mediterráneo es un disco de autor perfecto, en letra y música, eterno y siempre vigente, emocionante cada vez que se lo escuche. Cualquier muchacho en cualquier parte del mundo que haya empuñado una guitarra para componer y cantar ha soñado con hacer un disco así. Sólo Serrat, y no se cuantos más, han podido lograrlo.


martes, 21 de julio de 2020

Vinilo XXX - Jazz - Queen (1978)



I

Jazz es el séptimo disco de estudio de Queen. Compuesto, grabado y editado en 1978, significó para la mítica banda británica un trabajo extenso y variado que marcó el fin de una época. Fue el último disco producido en estudio por Roy Thomas Baker para el grupo y la despedida de un sonido y una estética que a partir del disco siguiente (The Game, 1980) tomaría otro rumbo. El disco tenía muchas innovaciones en la composición y los matices que tenían las canciones. Por empezar el álbum, con trece canciones, era muy extenso para los parámetros de la época. Además tenía importantes participaciones de todos los miembros de la banda, la composición ya no parecía restringida a Freddie Mercury o Brian May. Roger Taylor y John Deacon aparecen firmando varias canciones y sus ideas empezaban a tener más cabida. El disco los mostraba como una verdadera banda democrática, plena de heredoxia y dispuesta a explorar nuevos rumbos. Jazz fue además su primer disco registrado fuera de Gran Bretaña. se grabó casi íntegro en estudios de Suiza y Francia. El risego estético nos les restó popularidad, más bien al contrario. El disco fue número uno en Inglaterra y le proporcionó su primer éxito importante en EEUU. Es que en los temas de Jazz había pequeñas delicias para casi todos los gustos.

II

Jazz, como ya lo dijimos, es un disco difícil de clasificar. Tenía temas entre lúdicos y experimentales, un balada estupendamente interpretada por Mercury, melodías que remitían a la comedia musical, algún rock a la medida de la guitarra inconfundible de May. En el medio de esa mescolanza asoman tres gemas del repertorio eterno de Queen: Fat Bottomed Girls, Bicycle race y el espectacular himno Don't Stop Me Now. ¿Cuántas bandas podían darse esos lujos todos juntos? Este último tema terminó siendo unos de los más emblemáticos de Queen. Si había versatilidad y combinación de estilos a los largo del disco, este tema condensaba todo ese espíritu en apenas tres minutos y medio. Compuesto en forma íntegra por Freddie Mercury, fue la puerta de entrada de la banda en el mercado estadounidense y otra muestra cabal del talento único de su autor para cocinar en un mismo plato varios elementos de la música popular. Una verdadera proeza. Bicycle race era otra de sus locuras. Había presenciado una vuelta del Tour de Francia y fascinado por ese mundo extraño decidió escribir un canción que mezclaba ruidos de bocina con un gran solo de guitarra de Brian May. Era tanta la variedad de estilos, a veces en una misma canción, que Queen parecía jugar entre lo popular y lo progresivo sin complejos. La despedida a los 70 no podía haber sido mejor.

III

La portada de Jazz fue un cambio radical en la estética que Queen acostumbraba a mostrar en sus discos. La idea fue de Roger Taylor y está inspirada en las muchas obras dedicadas al Muro de Berlín. Pero la polémica se suscitó, sobre todo en EEUU, con la fotografía que acompañaba al sobre interno. Para promocionar Bicycle race la banda filmó un video promocional en Wembley en donde chicas desnudas protagonizan una carrera en bicicletas. Tras duras acusaciones de sexismo y explotación de mujeres, escondidas en un solapado puritanismo, en varios países se vieron obligados a retirar el póster de los álbumes. A los compradores se les entregaba un cupón para retirar la foto si los deseaban. Lejos de perjudicar la difusión del álbum, como suele suceder, tanto el video como la foto con las chicas desnudas fueron la mejor promoción para el disco. A partir de ahí, Freddie Mercury, hábil para la controversia mediática, fue blanco de los medios a propósito de cualquier polémica. Con Jazz, Queen despedía los 70 con un disco con varios temás clásicos y se preparaba para entrar en la leyenda y la masividad mundial que los esperaba en la década siguiente.

miércoles, 8 de julio de 2020

Vinilo XXIX – Defector – Steve Hackett (1980)



I

Steve Hackett es un guitarrista y compositor inglés dueño de una técnica extraordinaria y famoso por su participación en Genesis desde 1970 a 1977, en donde grabó varios discos fundamentales del rock progresivo. Desde niño estudió y manejó varios instrumentos, entre ellos la flauta, pero recién a los doce años se acercó a la guitarra. Completamente autodidacta, en forma rápida aprendió a formar acordes y combinarlos, con influencias que iban desde lo clásico (Bach, sobre todo) hasta el blues (John Mayall, Eric Clapton). Había logrado dominar y estudiar también la guitarra clásica teniendo como referencia a Paco de Lucía, entre otros. En su trabajo con Genesis tocó algunos de los solos más conmovedores del progresivo, fundamentalmente en el disco Selling England by the Pound (1973), considerado una obra cumbre del rock británico de todos los tiempos. Su utilización de la técnica del tapping, que se ejecutaba utilizando los dedos para presionar las cuerdas sobre el mástil de la guitarra haciendo sonar las notas, le dió mucha notoriedad entre los guitarristas. Eddie Van Halen le sacó lustre y logró fama en los 80 usando a destajo el truco. Hackett comenzó una carrera solista aún antes de dejar Genesis y varios de sus discos tuvieron muy buena repercusión, entre ellos Voyage of the Acolyte (1975) y Spectral Mornings (1979). La edición de Defector (1980) le daría su punto más alto de difusión en Inglaterra, tomando distancia de algunos climas compositivos del rock progresivo y acercándose a un concepto más universal y accesible.

II

Defector es hasta el día de hoy, quizás junto a Highly Strung (1982), el disco más popular y difundido de Steve Hackett. El guitarrista decidió relajar un poco la producción del disco, dejando de lado cierta tendencia a la monumentalidad del sonido y cambiando el eje del concepto general de las letras. Si el sentimentalismo había sido el elemento distintivo de las letras de sus canciones, esta vez la temática tenía que ver con cuestiones que rozaban la política y lo social. Armó una banda cercana y confiable e ingresó al estudio de grabación con casi todos los temas compuestos y terminados. Los músicos que lo acompañaron eran muy sólidos: su hermano John Hackett (flautas), John Shearer (batería), Nick Magnus (teclados), Dick Cadbury (bajo) y Peter Hicks (voz). El resultado afianzaba el estilo que estaba desarrollando, con frases espaciadas y llenas de atmósferas fantasmales y con voces profundas y espectrales en el canto.
La escucha total del disco es sólida y atrapante. El comienzo es con The Steppes, un instrumental con una sección rítmica que es el esqueleto de la canción, como si fuera un trance hipnótico. En Time to get out tenemos un clima mucho más alegre, pero con un letra política muy clara. Con Slogans, Hackett se interna en terrenos más clásicos y cercanos al rock sinfónico. El disco se va redondeando como obra integral con una sucesión de temas que le van dando integridad: Two Vamps as Guests, Leaving, Hammer in the Sand. La maravillosa Jacuzzi, que abre el lado B, sigue siendo una de las melodías más recordadas de este disco clásico. The Show y Sentimental Institution cierran el álbum. El disco demostraba que Steve Hackett era un notable compositor prog-rock cuya salida de Genesis le dió la oportunidad de desarrollarse como músico independiente. El álbum fue un éxito rotundo para un músico que tenía destino de catálogo y que se convertía en una referencia por sus cualidades técnicas y compositivas.

III

La portada de Defector fue realizada por la artista plástica Kim Poor, esposa en ese entonces del guitarrista, utilizando la técnica del puntillismo, que consiste en hacer una ilustración u obra plástica mediante el uso de puntos diminutos que van formando la imagen. Fue hasta ese momento su álbum más exitoso y le permitió situarse como un artista al que había que prestarle atención. Steve Hackett fue desarrollando una carrera en donde nunca dejó de lado el estudio de su intrumento, tanto en su forma clásica como eléctrica. Incluso editó en 1983 un disco instrumental tocado en forma íntegra en guitarra clásica, Bay of Kings, en donde se lucía como instrumentista y compositor y en donde se dió el gusto de reversionar Horizons, el bello tema que había compuesto para el álbum Foxtrot (1972) de Genesis. En los años siguientes, Hackett siguió componiendo, editando y tocando en forma magistral su instrumento. En los últimos tiempos, además, suele presentar giras en donde revisita los temas de Genesis en los cuales participó junto a una banda deslumbrante en calidad y técnica. Buenos Aires, fue testigo de varios de sus shows. Incluso la banda tributo Genetics, allá por 2015, lo tuvo de invitado en dos shows memorables en donde emocionó y dió cátedra (pueden leer la crónica de esos shows acá). Steve Hackett es un instrumentista increíble al que vale la pena revisitar, tanto en las gloriosas páginas de Genesis como en su extensa y prolífica carrera solista. Defector es una gran puerta de entrada a una obra honesta y única.

miércoles, 1 de julio de 2020

Vinilo XXVIII - Tango - Charly García, Pedro Aznar (1986)



I

Tras la publicación de tres de sus discos solistas más reconocidos por crítica y público —Yendo de la Cama al Living (1982), Clics Modernos (1983) y Piano Bar (1984)— Charly García decidió tomarse un tiempo para repensar su carrera y tomar algunas decisiones importantes, como por ejemplo, cambiar de compañía discográfica y firmar para CBS, que estaba lanzando a la mayoría de los grupos de rock argentino al mercado internacional. Por su parte Pedro Aznar, el sensacional bajista que había sido su compañero en Serú Girán, se encontraba de paso en Buenos Aires en una pausa en su trabajo con la banda de Pat Metheny. El encuentro fue inevitable, Aznar era uno de los pocos músicos que Charly respetaba y escuchaba y ambos decidieron juntarse a componer y grabar algunas cosas, casi como un pasatiempo o diversión. El entusiasmo de ambos, que podían tocar o componer casi de memoria, hizo el resto. Asistidos por Joe Blaney, el histórico productor de Clics Modernos, grabaron seis temas que decidieron editar en un disco. El álbum se quedaba a mitad de camino en la duración; no era ni un simple o un maxi de uno o dos temas, pero tampoco era un álbum completo. Sin muchas expectativas grabaron los temas en tiempo récord en diciembre de 1985. A comienzos del año siguiente se editaba Tango, casi un juego que se convirtió en un éxito imprevisto.

II

Toda la composición y grabación del disco había sido pensada casi como un juego. Charly y Aznar tocaron todos los instrumentos y todo el proceso nunca fue pensado como para ser tocado en vivo. El sonido era muy moderno, con un excelente uso de los sintetizadores y computadoras. La producción de Blaney logró que el disco sonara excelente. Había cierta frialdad en el clima general de los temas, pero los muy pegadizos Ángeles y Predicadores y, sobre todo, Hablando a tu corazón, lograron una muy buena difusión radiable. El disco tenía otros buenos temas, como Culpable eternamente, La gente es la misma y Gramercy Park Hotel. Pero Charly se luciría con una composición que está situada entre las cimas de su prolífica carrera: Pasajera en trance es un joya atemporal. Muchos músicos la consideran entre las mejores canciones compuestas por el ex Sui Generis. Casi sin proponérselo tenían un disco y también un éxito. Armaron una pequeña banda que incluía a Mario Serra en batería y Fernando Múscolo en teclados y armaron una gira que los llevó por todo el país presentando al juego que se había convertido de pronto en suceso. La excelente química entre los dos abriría la puerta para otras aventuras juntos.

III

En 1989, Charly y Aznar decidieron volver a las andadas, pero el bajista tenía un colado para agregar al dúo. Grabando una baguala para un disco de Leda Valladares había conocido a Gustavo Cerati y habían armado muy buena relación. La idea del bajista era sumarlo en un proyecto que iba a llamarse Tango 3. Llegaron a trabajar en algunos temas, entre ellos No te mueras en mi casa, compuesto entre los tres, y que Charly incluiría en Filosofía barata y Zapatos de goma (1990). Finalmente los compromisos de Cerati con Soda Stereo, que ya estaba trabajando en su obra cumbre Canción Animal, dejaron trunca la posibilidad de un trío. Pero el dúo García – Aznar no se rompería. En 1991 editarían otro disco, Tango 4, este mucho más extenso, que otra vez les daría un gran éxito, con colaboraciones de Sandro, en una gran versión de Rompan todo del grupo uruguayo Los Shakers, y un recitado del actor Alfredo Alcón en el tema Treinta denarios. Tango fue una pausa casi lúdica pero talentosa entre dos músicos que se querían y se respetaban y que nos legaron varios temas infaltables en el repertorio de ambos. Privilegios de enormes y talentosos artistas populares.