miércoles, 29 de julio de 2020

Vinilo XXXI – Mediterráneo – Joan Manuel Serrat (1971)



I

Joan Manuel Serrat es casi con seguridad el cantautor, compositor, poeta y músico español más conocido en el mundo entero. Nacido en 1943 en Barcelona, desde muy joven incursionó en el mundo de la canción, influenciado por poetas como Antonio Machado, Miguel Hernández y Rafael Alberti, entre muchos otros. Es uno de los intregrantes pioneros de la Nova Cançó, nombre con el se conoció al movimiento artístico y musical catalán, que en pleno franquismo, impulsó la reinvindicación del uso corriente del idioma local. Desde 1965 Serrat tuvo la posibilidad de grabar varios simples y EPs con canciones en catalán que le dieron un nombre y una muy buena repercusión incluso fuera de Barcelona. Fruto de ese éxito en 1968 fue designado para representar a España en el Festival de Eurovision de la Canción, que se transmitía a toda Europa. Su negativa a último momento de cantar algo que no fuera en su idioma natal, suceso no del todo claro y que genera controversias aún hoy, lo dejó fuera de competencia y con una prohibición de hecho por parte del franquismo para la difusión de su obra en toda la radio y la tv españolas. Entre el 69 y el 70 editó tres discos en castellano —La paloma, Dedicado a Antonio Machado, poeta y Mi niñez— que a pesar de las dificultades para su difusión lo habían instalado como un músico muy popular. Para fines de 1970 decidió alejarse un tiempo del aire combativo de una Barcelona que le reclamaba que siguiera contando sólo en catalán. Quería concentrarse en componer en letra y música un puñado de canciones que siguieran puliendo esa maestría que mostraba al contar las costumbres de un España que moría y otra que no terminaba de nacer. Se recluyó entre agosto y noviembre de ese año en un hotel de unos amigos en Calella de Palafrugell, en Gerona, un pueblo pequeño de pescadores, tras lo cual había logrado componer suficiente material como grabar un nuevo disco. Nacía Mediterráneo, su disco más famoso y el que quizás sea el más perfecto de toda la historia de la canción en español.

II

El sello discográfico Zafiro, que editaba a casi todos los artistas catalanes, envió a Serrat fuera de España a grabar el disco. Los destinos habituales eran Milán o Londres, por la calidad de los estudios, muy superiores a los disponibles en España. Por una cuestión de costos se eligieron los estudios Fonit-Cetra, en Milán. En aquellas épocas la figura del productor o no existía o no tenía tanto importancia, el director musical era el que marcaba la calidad de los arreglos y la orquestación que acompañaba a los músicos. Este tema era clave si se quería alcanzar una verdadera calidad en la grabación. Un golpe de la suerte o el destino hizo que se eligieran a los dos más talentosos de toda España e Italia: Juan Carlos Calderón y Gian Piero Reverberi, dos leyendas de la orquestación en la música popular. La contribución de ambos en la grabación de este disco sería fundamental. Serrat tenía una estructura muy básica en las canciones compuestas, el aporte de Calderón, sobre todo, sería decisivo para lograr el sonido final. El disco se grabó íntegro en menos de una semana, tal cual se acostumbraba en la época, y su publicación a comienzos de 1971 fue un verdadero suceso. A pesar de que al disco no lo recorría un concepto único, las letras y melodías rozaban la perfección y le daban un identidad definida. El comienzo con el tema que le daba nombre al disco es imbatible: Mediterráneo es considerada casi en forma unánime como la mejor canción escrita jamás en idioma español y aún hoy, casi 50 años después, emociona escucharla y cantarla en cualquier versión de su autor o de todos aquellos que han intentado homenajearla.

III

Con 28 años cumplidos, Joan Manuel Serrat era un cantautor consumado, a la altura de los más grandes songwriters del mundo, con Bob Dylan a la cabeza, pero también con puntos de contacto con el primer Paul McCartney pos Beatles. Daba en el blanco con nueve temas de confección casi perfecta, todos de su autoría, con la excepción del tema que cerraba el disco, Vencidos, que tenía como letra un poema de León Felipe. El resto es un sucesión notable de bellas canciones: Aquellas pequeñas cosas, La mujer que yo quiero, Pueblo blanco, Tío Alberto, Que va a ser de tí, Lucía, Vagabundear, Barquito de papel. Imposible resistirse al embrujo de un disco casi perfecto. 
El éxito de Mediterráneo fue arrollador. A pesar las dificultades en la difusión fue número uno en ventas en toda España por largos meses y se mantuvo entre los diez más vendidos por mucho tiempo. En América Latina el disco fue también fue un suceso y la figura de Serrat creció a niveles de popularidad únicos, sobre todo en Argentina, Chile y Uruguay, en donde aún hoy en día es una figura indiscutible. El arte de tapa de álbum quizás sea la cosa más fea del disco: sobre un imagen borrosa del mar se yuxtapone una fotografía del propio Serrat. El resultado no es el mejor, pero el detalle casi que ha sido borrado, la excelencia de sus canciones nos ha hecho encariñar con la tapa y ya no le reconocemos defectos. Mediterráneo es un disco de autor perfecto, en letra y música, eterno y siempre vigente, emocionante cada vez que se lo escuche. Cualquier muchacho en cualquier parte del mundo que haya empuñado una guitarra para componer y cantar ha soñado con hacer un disco así. Sólo Serrat, y no se cuantos más, han podido lograrlo.


martes, 21 de julio de 2020

Vinilo XXX - Jazz - Queen (1978)



I

Jazz es el séptimo disco de estudio de Queen. Compuesto, grabado y editado en 1978, significó para la mítica banda británica un trabajo extenso y variado que marcó el fin de una época. Fue el último disco producido en estudio por Roy Thomas Baker para el grupo y la despedida de un sonido y una estética que a partir del disco siguiente (The Game, 1980) tomaría otro rumbo. El disco tenía muchas innovaciones en la composición y los matices que tenían las canciones. Por empezar el álbum, con trece canciones, era muy extenso para los parámetros de la época. Además tenía importantes participaciones de todos los miembros de la banda, la composición ya no parecía restringida a Freddie Mercury o Brian May. Roger Taylor y John Deacon aparecen firmando varias canciones y sus ideas empezaban a tener más cabida. El disco los mostraba como una verdadera banda democrática, plena de heredoxia y dispuesta a explorar nuevos rumbos. Jazz fue además su primer disco registrado fuera de Gran Bretaña. se grabó casi íntegro en estudios de Suiza y Francia. El risego estético nos les restó popularidad, más bien al contrario. El disco fue número uno en Inglaterra y le proporcionó su primer éxito importante en EEUU. Es que en los temas de Jazz había pequeñas delicias para casi todos los gustos.

II

Jazz, como ya lo dijimos, es un disco difícil de clasificar. Tenía temas entre lúdicos y experimentales, un balada estupendamente interpretada por Mercury, melodías que remitían a la comedia musical, algún rock a la medida de la guitarra inconfundible de May. En el medio de esa mescolanza asoman tres gemas del repertorio eterno de Queen: Fat Bottomed Girls, Bicycle race y el espectacular himno Don't Stop Me Now. ¿Cuántas bandas podían darse esos lujos todos juntos? Este último tema terminó siendo unos de los más emblemáticos de Queen. Si había versatilidad y combinación de estilos a los largo del disco, este tema condensaba todo ese espíritu en apenas tres minutos y medio. Compuesto en forma íntegra por Freddie Mercury, fue la puerta de entrada de la banda en el mercado estadounidense y otra muestra cabal del talento único de su autor para cocinar en un mismo plato varios elementos de la música popular. Una verdadera proeza. Bicycle race era otra de sus locuras. Había presenciado una vuelta del Tour de Francia y fascinado por ese mundo extraño decidió escribir un canción que mezclaba ruidos de bocina con un gran solo de guitarra de Brian May. Era tanta la variedad de estilos, a veces en una misma canción, que Queen parecía jugar entre lo popular y lo progresivo sin complejos. La despedida a los 70 no podía haber sido mejor.

III

La portada de Jazz fue un cambio radical en la estética que Queen acostumbraba a mostrar en sus discos. La idea fue de Roger Taylor y está inspirada en las muchas obras dedicadas al Muro de Berlín. Pero la polémica se suscitó, sobre todo en EEUU, con la fotografía que acompañaba al sobre interno. Para promocionar Bicycle race la banda filmó un video promocional en Wembley en donde chicas desnudas protagonizan una carrera en bicicletas. Tras duras acusaciones de sexismo y explotación de mujeres, escondidas en un solapado puritanismo, en varios países se vieron obligados a retirar el póster de los álbumes. A los compradores se les entregaba un cupón para retirar la foto si los deseaban. Lejos de perjudicar la difusión del álbum, como suele suceder, tanto el video como la foto con las chicas desnudas fueron la mejor promoción para el disco. A partir de ahí, Freddie Mercury, hábil para la controversia mediática, fue blanco de los medios a propósito de cualquier polémica. Con Jazz, Queen despedía los 70 con un disco con varios temás clásicos y se preparaba para entrar en la leyenda y la masividad mundial que los esperaba en la década siguiente.

miércoles, 8 de julio de 2020

Vinilo XXIX – Defector – Steve Hackett (1980)



I

Steve Hackett es un guitarrista y compositor inglés dueño de una técnica extraordinaria y famoso por su participación en Genesis desde 1970 a 1977, en donde grabó varios discos fundamentales del rock progresivo. Desde niño estudió y manejó varios instrumentos, entre ellos la flauta, pero recién a los doce años se acercó a la guitarra. Completamente autodidacta, en forma rápida aprendió a formar acordes y combinarlos, con influencias que iban desde lo clásico (Bach, sobre todo) hasta el blues (John Mayall, Eric Clapton). Había logrado dominar y estudiar también la guitarra clásica teniendo como referencia a Paco de Lucía, entre otros. En su trabajo con Genesis tocó algunos de los solos más conmovedores del progresivo, fundamentalmente en el disco Selling England by the Pound (1973), considerado una obra cumbre del rock británico de todos los tiempos. Su utilización de la técnica del tapping, que se ejecutaba utilizando los dedos para presionar las cuerdas sobre el mástil de la guitarra haciendo sonar las notas, le dió mucha notoriedad entre los guitarristas. Eddie Van Halen le sacó lustre y logró fama en los 80 usando a destajo el truco. Hackett comenzó una carrera solista aún antes de dejar Genesis y varios de sus discos tuvieron muy buena repercusión, entre ellos Voyage of the Acolyte (1975) y Spectral Mornings (1979). La edición de Defector (1980) le daría su punto más alto de difusión en Inglaterra, tomando distancia de algunos climas compositivos del rock progresivo y acercándose a un concepto más universal y accesible.

II

Defector es hasta el día de hoy, quizás junto a Highly Strung (1982), el disco más popular y difundido de Steve Hackett. El guitarrista decidió relajar un poco la producción del disco, dejando de lado cierta tendencia a la monumentalidad del sonido y cambiando el eje del concepto general de las letras. Si el sentimentalismo había sido el elemento distintivo de las letras de sus canciones, esta vez la temática tenía que ver con cuestiones que rozaban la política y lo social. Armó una banda cercana y confiable e ingresó al estudio de grabación con casi todos los temas compuestos y terminados. Los músicos que lo acompañaron eran muy sólidos: su hermano John Hackett (flautas), John Shearer (batería), Nick Magnus (teclados), Dick Cadbury (bajo) y Peter Hicks (voz). El resultado afianzaba el estilo que estaba desarrollando, con frases espaciadas y llenas de atmósferas fantasmales y con voces profundas y espectrales en el canto.
La escucha total del disco es sólida y atrapante. El comienzo es con The Steppes, un instrumental con una sección rítmica que es el esqueleto de la canción, como si fuera un trance hipnótico. En Time to get out tenemos un clima mucho más alegre, pero con un letra política muy clara. Con Slogans, Hackett se interna en terrenos más clásicos y cercanos al rock sinfónico. El disco se va redondeando como obra integral con una sucesión de temas que le van dando integridad: Two Vamps as Guests, Leaving, Hammer in the Sand. La maravillosa Jacuzzi, que abre el lado B, sigue siendo una de las melodías más recordadas de este disco clásico. The Show y Sentimental Institution cierran el álbum. El disco demostraba que Steve Hackett era un notable compositor prog-rock cuya salida de Genesis le dió la oportunidad de desarrollarse como músico independiente. El álbum fue un éxito rotundo para un músico que tenía destino de catálogo y que se convertía en una referencia por sus cualidades técnicas y compositivas.

III

La portada de Defector fue realizada por la artista plástica Kim Poor, esposa en ese entonces del guitarrista, utilizando la técnica del puntillismo, que consiste en hacer una ilustración u obra plástica mediante el uso de puntos diminutos que van formando la imagen. Fue hasta ese momento su álbum más exitoso y le permitió situarse como un artista al que había que prestarle atención. Steve Hackett fue desarrollando una carrera en donde nunca dejó de lado el estudio de su intrumento, tanto en su forma clásica como eléctrica. Incluso editó en 1983 un disco instrumental tocado en forma íntegra en guitarra clásica, Bay of Kings, en donde se lucía como instrumentista y compositor y en donde se dió el gusto de reversionar Horizons, el bello tema que había compuesto para el álbum Foxtrot (1972) de Genesis. En los años siguientes, Hackett siguió componiendo, editando y tocando en forma magistral su instrumento. En los últimos tiempos, además, suele presentar giras en donde revisita los temas de Genesis en los cuales participó junto a una banda deslumbrante en calidad y técnica. Buenos Aires, fue testigo de varios de sus shows. Incluso la banda tributo Genetics, allá por 2015, lo tuvo de invitado en dos shows memorables en donde emocionó y dió cátedra (pueden leer la crónica de esos shows acá). Steve Hackett es un instrumentista increíble al que vale la pena revisitar, tanto en las gloriosas páginas de Genesis como en su extensa y prolífica carrera solista. Defector es una gran puerta de entrada a una obra honesta y única.

miércoles, 1 de julio de 2020

Vinilo XXVIII - Tango - Charly García, Pedro Aznar (1986)



I

Tras la publicación de tres de sus discos solistas más reconocidos por crítica y público —Yendo de la Cama al Living (1982), Clics Modernos (1983) y Piano Bar (1984)— Charly García decidió tomarse un tiempo para repensar su carrera y tomar algunas decisiones importantes, como por ejemplo, cambiar de compañía discográfica y firmar para CBS, que estaba lanzando a la mayoría de los grupos de rock argentino al mercado internacional. Por su parte Pedro Aznar, el sensacional bajista que había sido su compañero en Serú Girán, se encontraba de paso en Buenos Aires en una pausa en su trabajo con la banda de Pat Metheny. El encuentro fue inevitable, Aznar era uno de los pocos músicos que Charly respetaba y escuchaba y ambos decidieron juntarse a componer y grabar algunas cosas, casi como un pasatiempo o diversión. El entusiasmo de ambos, que podían tocar o componer casi de memoria, hizo el resto. Asistidos por Joe Blaney, el histórico productor de Clics Modernos, grabaron seis temas que decidieron editar en un disco. El álbum se quedaba a mitad de camino en la duración; no era ni un simple o un maxi de uno o dos temas, pero tampoco era un álbum completo. Sin muchas expectativas grabaron los temas en tiempo récord en diciembre de 1985. A comienzos del año siguiente se editaba Tango, casi un juego que se convirtió en un éxito imprevisto.

II

Toda la composición y grabación del disco había sido pensada casi como un juego. Charly y Aznar tocaron todos los instrumentos y todo el proceso nunca fue pensado como para ser tocado en vivo. El sonido era muy moderno, con un excelente uso de los sintetizadores y computadoras. La producción de Blaney logró que el disco sonara excelente. Había cierta frialdad en el clima general de los temas, pero los muy pegadizos Ángeles y Predicadores y, sobre todo, Hablando a tu corazón, lograron una muy buena difusión radiable. El disco tenía otros buenos temas, como Culpable eternamente, La gente es la misma y Gramercy Park Hotel. Pero Charly se luciría con una composición que está situada entre las cimas de su prolífica carrera: Pasajera en trance es un joya atemporal. Muchos músicos la consideran entre las mejores canciones compuestas por el ex Sui Generis. Casi sin proponérselo tenían un disco y también un éxito. Armaron una pequeña banda que incluía a Mario Serra en batería y Fernando Múscolo en teclados y armaron una gira que los llevó por todo el país presentando al juego que se había convertido de pronto en suceso. La excelente química entre los dos abriría la puerta para otras aventuras juntos.

III

En 1989, Charly y Aznar decidieron volver a las andadas, pero el bajista tenía un colado para agregar al dúo. Grabando una baguala para un disco de Leda Valladares había conocido a Gustavo Cerati y habían armado muy buena relación. La idea del bajista era sumarlo en un proyecto que iba a llamarse Tango 3. Llegaron a trabajar en algunos temas, entre ellos No te mueras en mi casa, compuesto entre los tres, y que Charly incluiría en Filosofía barata y Zapatos de goma (1990). Finalmente los compromisos de Cerati con Soda Stereo, que ya estaba trabajando en su obra cumbre Canción Animal, dejaron trunca la posibilidad de un trío. Pero el dúo García – Aznar no se rompería. En 1991 editarían otro disco, Tango 4, este mucho más extenso, que otra vez les daría un gran éxito, con colaboraciones de Sandro, en una gran versión de Rompan todo del grupo uruguayo Los Shakers, y un recitado del actor Alfredo Alcón en el tema Treinta denarios. Tango fue una pausa casi lúdica pero talentosa entre dos músicos que se querían y se respetaban y que nos legaron varios temas infaltables en el repertorio de ambos. Privilegios de enormes y talentosos artistas populares.