jueves, 27 de agosto de 2020

Vinilo XXXIV– Hotel Calamaro – Andrés Calamaro (1984)



I

A comienzos de los 80 Andrés Calamaro ya era un músico destacado dentro de la movida del rock nacional. Desde muy chico había aprendido a tocar guitarra eléctrica y piano y todavía adolescente participó de muchas grabaciones y varias formaciones de bandas, algunas que terminarían teniendo mucho éxito. Cuando Miguel Abuelo, de regreso en el país, se decidió a armar en 1982 una nueva formación de Los Abuelos de la Nada, Calamaro ingresó como parte del proyecto tocando teclados. El grupo era un verdadero seleccionado: Cachorro López, Daniel Melingo, Gustavo Bazterrica y Polo Corbella. Su primer disco, Los Abuelos de la Nada (1982), producido nada más y nada menos que por Charly García, fue un suceso. El joven tecladista era la sorpresa de la banda, el hit más grande del disco, Sin Gamulán, había sido compuesto por él. Charly le puso el ojo enseguida y también empezó a tocar en su banda soporte. Al año siguiente, con la edición de Vasos y Besos (1983), Calamaro ya era una figura destacada y otra vez aportaba un éxito imbatible: Mil horas. La tentación de grabar un disco solista era irresistible. Compuso un conjunto de canciones bien inclinadas al pop y se rodeó de músicos amigos y un productor estrella, otra vez Charly, que por esa época era una imagen omnipresente en todos los estudios de grabación, siempre dispuesto a producir y ayudar a todas las nuevas apariciones. Nacía Hotel Calamaro (1984), primer opus de la futura estrella de la música popular argentina.

II

En su primer disco, Calamaro se aleja del sonido de Los Abuelos de la Nada, muy afín a lo que sonaba en ese momento. Todas las canciones que lo forman tienen un claro formato pop con un tono intimista bastante alejado de la pose festiva que la mayoría de las bandas nacidas en la primavera alfonsinista parecían querer mostrar. En ese momento Hotel Calamaro pasó casi desapercibido, pero algunos de sus temas lograron cierta difusión radial: Radio actividad radial, Otro amor en Avellaneda y Fabio Zerpa tiene razón. Para esta última, Calamaro llevó al mismo Fabio Zerpa, reconocido ufólogo, para que grabara un monólogo que incluyó al final del tema, un delirio entre inocente y bizarro, que habla de la presencia pacífica de extraterrestres entre los humanos. Los músicos que participan de la grabación son de primera línea: Pablo Guyot (guitarra), Alfredo Toth (bajo), Willy Iturri (batería), es decir los futuros GIT, más participaciones de David Lebón en un par de solos. Amor iraní es una grabación exclusiva entre Charly y Andrés. El disco es bastante irregular y con un sonido un poco apagado. Las letras son, en general, inconsistentes, y desnudan ciertos formas y trucos que Calamaro profundizaría en otros discos. La balada No me pidas que no sea un inconsciente, escrita junto a Marcelo Scornik, en una sociedad que seguiría dando sus frutos más adelante, es una hermosa canción que evoca los momentos más felices de Calamaro como compositor.

III

El título del disco hace obvia referencia al clásico disco Morrison Hotel, de la exitosa banda The Doors, y era un homenaje del autor a uno de sus ídolos, Jim Morrison. Más adelante, en su obra cumbre Alta suciedad (1997), el homenajeado sería otro de sus ídolos, Bob Dylan. La escucha del disco esconde dos curiosidades: está mezclado en mono, algo que estaba completamente en desuso para la época, y tiene un defecto en la velocidad de la grabación, está levemente acelerado. Calamaro aseguró en un reportaje del 2017 que esa aceleración no fue una buena idea y afectó el sonido de su voz. Ambas cosas quizás expliquen el sonido opaco y la voz por momentos chillona del cantante; el disco, a la distancia, no suena muy bien. Al momento de editarse Hotel Calamaro, Los Abuelos de la Nada estaban grabando en Ibiza Himno de mi corazón, último disco con la participación de Andrés en su formación. A partir de ahí emprendería una carrera solista a la que le costó demasiado arrancar y ser reconocida. Editaría más adelante dos discos en los que iría construyendo una imagen de songwriter más sólida: Vida Cruel (1985), otra vez con un tono intimista y, sobre todo, Por mirarte (1988). Este último, a pesar de su escasa repercusión, sería el primero enteramente producido por él y en donde conocería al guitarrista Ariel Roth, con quien formaría Los Rodríguez, una sociedad musical que les daría un inmenso éxito en España. Con Hotel Calamaro daba un primer paso tímido y no demasiado firme en su camino al Olimpo rockero argentino.

martes, 11 de agosto de 2020

Vinilo XXXIII – En “La Fusa” con María Creuza y Toquinho – Vinicius de Moraes (1970)



I

Transcurridos los años 60 la bossa nova se había transformado en el género musical brasileño más conocido en forma universal. Surgido a partir del samba y con fuertes influencias del jazz, en pocos años había conquistado el mundo. Sus más grandes exponentes —João Gilberto, Tom Jobim y Vinicius de Moraes— junto a otros jóvenes músicos y poetas provenientes de Río de Janeiro, se convirtieron en pocos años en verdaderos referentes de la música internacional. Artistas como Frank Sinatra y Stan Getz, entro otros, estaban subyugados por su cadencia, fraseo y poesía. Sin embargo, el fin de década encontraba al género en un proceso de transformación. La aparición del tropicalismo, con Caetano Veloso y Chico Buarque como estandartes, lo obligaba a resistir o asimilar cambios profundos. El paso de los Beatles no había pasado desapercibido en ningún rincón del mundo y su influencia se extendía a cualquier género popular. En ese contexto de cambios y de explosión de la música popular brasileña, Vinicius de Moraes montó en Buenos Aires una serie de shows íntimos en donde hacía un repaso por las grandes composiciones de la bossa nova. Acompañado de dos jovencísimos músicos, la cantante bahiana María Creuza y el guitarrista paulista Toquinho, hizo numerosas presentaciones en un pequeño local en una galería porteña llamada La Fusa, en donde no cabían más de 100 personas por noche. Los shows nocturnos, que se extendían por varias horas, en un ambiente de bohemia, repleto de humo y tragos de alcohol, fueron un verdadero suceso. Las recomendaciones boca a boca entre el público porteño transformaron las presentaciones en La Fusa en un verdadero fenómeno cultural. Ver a Vinicius de Moraes en Buenos Aires, acompañado por esa joven pareja musical, se había convertido en una cita obligada de toda la intelectualidad porteña. La propuesta de grabar un registro en vivo como testimonio de estos shows les llegaría rápidamente.

II

El fundador y alma mater del sello Trova, Alfredo Radoszynski, un hombre de gran sensibilidad y sentido artístico, que editaba a numerosos artistas populares argentinos, le acercó la idea a Vinicius de grabar alguno de los shows y publicar un disco. La propuesta fue aceptada de inmediato pero el músico tenía algunos reparos. Entendía que la precariedad de La Fusa y las limitaciones que suponían grabar un disco en vivo, iban a conspirar contra la calidad del registro; el lugar tenía mucho ruido ambiente de copas, botellas y gente hablando o tosiendo. Le propuso al productor grabar el disco en un estudio pero intentando recrear el clima que se generaba cada noche en el pequeño local porteño. Además, entendía que había que darle un poco más de cuerpo a la música, la guitarra y el piano no alcanzarían para eso. Contrataron a dos músicos argentinos, Mario “Mojarra” Fernández en contrabajo y Enrique “Zurdo” Roizner en batería, con los que ensayaron algunas horas nada más y se dispusieron a grabar en los míticos estudios ION, testigo de algunos de los más grandes registros de la música popular argentina. Intentaron además recrear el clima de La Fusa, con mesas y amigos invitados en el estudio, tomando tragos. En dos maratónicas sesiones nocturnas, casi de manera imprevista e improvisada, bajo la tutela de un sello pequeño y en forma casi artesanal, se grababa uno de los discos más famosos en el mundo entero de un género musical que ponía a Brasil en el mundo. Ese julio de 1970 de Buenos Aires era testigo de una grabación que sigue asombrando por su calidad y por ser un testimonio grandioso de un momento único de un músico brillante y universal.

III

Como dijimos, este Vinicius de Moraes en “La Fusa” era una ficción, todo era una recreación hecha en estudio de grabación. El resultado, lejos de cualquier artificialidad, es una delicia. Vinicius está increíble en la interpretación y gracioso contando chistes o anécdotas entre canción o canción. El set list es sabio y muestra su grandeza y agudeza artística. Consciente de los cambios que está viviendo la música popular brasileña, no sólo visita los clásicos como Garota de Ipanema o Felicidades, sino que le da espacio a los nuevos autores, como en el caso de Irene (Caetano Veloso) o Qué maravilla (del mismo Toquinho). El disco está muy bien grabado considerando las circunstancias y la casi ausencia de ensayos. Incluso en la percusión hay una participación de un muy joven Chango Farías Gómez. Editado en agosto de ese mismo año se transformó en un suceso de ventas y al poco tiempo, editado en distintos países, su éxito llegaba a lugares impensados. Con el tiempo, En “La Fusa” con María Creuza y Toquinho, de Vinicius de Moraes, prócer de la música popular, se transformó en un registro histórico y clave de la bossa nova y pasó a ser la puerta de entrada, en cualquier parte y en cualquier época, de un movimiento musical autóctono que se había transformado en un fenómeno universal. Así, casi de casualidad, a propósito de un éxito en un local pequeño para no más de 100 personas. Milagros y misterios del arte popular.


miércoles, 5 de agosto de 2020

Vinilo XXXII – The Dream of the blue Turtles – Sting (1985)



I

Gordon Matthew Thomas Summer, mundialmente conocido como Sting, es un músico de lo más completo y creativo que haya dado el rock internacional. En un período corto (1977-1984) había sido la piedra fundamental del trío The Police, en donde desarrolló una carrera intensa y exitosa. La banda tuvo un ascenso maratónico que había culminado con la edición del hipervendido y multipremiado Synchronicity (1983). Contra toda previsión, tras una exitosa gira de presentación del disco, Sting anuncia el fin de la banda y el comienzo de su carrera solista. Gran bajista, sentido cantante, compositor versátil, el músico fue moldeando un estilo que abarcaba el punk, la new wave y el reggae, mezclados en dosis exactas. Era, además, un gran compositor pop. Para la grabación de su primer disco solista, The Dream of the blue Turtles (1985), armó una banda con un verdadero seleccionado de músicos, con una clara inclinación hacia el jazz. Kenny Kirkland (teclados), Omar Hakim (batería), Darryl Jones (bajo) y el gran Branford Marsalis (saxofón) armaron un combo de gran calidad que le permitieron a Sting componer y grabar un puñado de canciones con un tono claramente jazzero, que posibilitó a millones de oyentes revalorizar al pop como un género que traspasa y potencia otras corrientes musicales.

II

Este primer trabajo de Sting es un exquisita y completa pieza musical. El cambio de rumbo de su estilo suponía una gran riesgo que resultó beneficioso por varios motivos: la calidad de las composiciones, la maestría de los músicos convocados, el acercamiento a climas y tonos alejados del pop tradicional. El disco traía dos grandes hits radiables: If You Love Somebody Set Them Free y Fortress Around Your Heart. Este último tema era el único que tenía un aire claramente identificable con The Police. El resto de las canciones eran una verdadera sorpresa y lograron que el pop acercara a millones de fans nuevos sonidos. Love Is a Seventh Wave era un tema pegadizo con claras influencias del raggae. En Russians, que incluía una letra con una clara temática anticomunista y antisoviética, se permite incluir acordes del compositor clásico Sergei Prokofiev como fondo de la voz del cantante. En Children's Crusade, Sting habla sobre los horrores de la Primera Guerra Mundial mientras Branford Marsalis se luce con un gran solo de saxo propio de un grande del jazz. El bajista se permite además reversionar un tema de The Police, Shadows in the rain, en un formato completamente irreconocible: un claro mensaje a sus ex compañeros de banda y a sus fans del cambio de rumbo que había emprendido. The Dream of the Blue Turtles fue un suceso a ambos lados del Atlántico y mostraba a Sting listo para emprender un carrera solista a la altura del suceso que lo precedía.

III

Para promocionar este primer disco solista, Sting emprendió una gran gira acompañado de la banda que formó para la grabación. En vivo, se permitía desarrollar más profundamente el costado jazzero de las nuevas composiciones, extendiendo algunos temas con largas jams que permitían el lucimiento de sus músicos. Reversionó, además, varios de los éxitos de The Police, completamente reformulados a su nuevo contexto musical. La calidad de las presentaciones era tan buena que decidió lanzar un doble en vivo con registros de la gira. Bring on the nigth (1986), titulado como la canción de The Police incluída en el álbum Reggatta de Blanc (1979), fue un disco muy elogiado y fue acompañado por un documental que registró varios momentos de la gira. En 1987 publica su segundo disco solista, Nothing like the Sun, con similiar repercusión y emprende una gira mundial que lo traería a Argentina por primera vez. Sting había logrado con solista, fuera del paraguas de la banda que lo había llevado al reconocimiento, un éxito y prestigio soñados. Sería el comienzo de una extensa e inquieta carrera solista que lo posicionaría como un estrella del rock-pop internacional.

miércoles, 29 de julio de 2020

Vinilo XXXI – Mediterráneo – Joan Manuel Serrat (1971)



I

Joan Manuel Serrat es casi con seguridad el cantautor, compositor, poeta y músico español más conocido en el mundo entero. Nacido en 1943 en Barcelona, desde muy joven incursionó en el mundo de la canción, influenciado por poetas como Antonio Machado, Miguel Hernández y Rafael Alberti, entre muchos otros. Es uno de los intregrantes pioneros de la Nova Cançó, nombre con el se conoció al movimiento artístico y musical catalán, que en pleno franquismo, impulsó la reinvindicación del uso corriente del idioma local. Desde 1965 Serrat tuvo la posibilidad de grabar varios simples y EPs con canciones en catalán que le dieron un nombre y una muy buena repercusión incluso fuera de Barcelona. Fruto de ese éxito en 1968 fue designado para representar a España en el Festival de Eurovision de la Canción, que se transmitía a toda Europa. Su negativa a último momento de cantar algo que no fuera en su idioma natal, suceso no del todo claro y que genera controversias aún hoy, lo dejó fuera de competencia y con una prohibición de hecho por parte del franquismo para la difusión de su obra en toda la radio y la tv españolas. Entre el 69 y el 70 editó tres discos en castellano —La paloma, Dedicado a Antonio Machado, poeta y Mi niñez— que a pesar de las dificultades para su difusión lo habían instalado como un músico muy popular. Para fines de 1970 decidió alejarse un tiempo del aire combativo de una Barcelona que le reclamaba que siguiera contando sólo en catalán. Quería concentrarse en componer en letra y música un puñado de canciones que siguieran puliendo esa maestría que mostraba al contar las costumbres de un España que moría y otra que no terminaba de nacer. Se recluyó entre agosto y noviembre de ese año en un hotel de unos amigos en Calella de Palafrugell, en Gerona, un pueblo pequeño de pescadores, tras lo cual había logrado componer suficiente material como grabar un nuevo disco. Nacía Mediterráneo, su disco más famoso y el que quizás sea el más perfecto de toda la historia de la canción en español.

II

El sello discográfico Zafiro, que editaba a casi todos los artistas catalanes, envió a Serrat fuera de España a grabar el disco. Los destinos habituales eran Milán o Londres, por la calidad de los estudios, muy superiores a los disponibles en España. Por una cuestión de costos se eligieron los estudios Fonit-Cetra, en Milán. En aquellas épocas la figura del productor o no existía o no tenía tanto importancia, el director musical era el que marcaba la calidad de los arreglos y la orquestación que acompañaba a los músicos. Este tema era clave si se quería alcanzar una verdadera calidad en la grabación. Un golpe de la suerte o el destino hizo que se eligieran a los dos más talentosos de toda España e Italia: Juan Carlos Calderón y Gian Piero Reverberi, dos leyendas de la orquestación en la música popular. La contribución de ambos en la grabación de este disco sería fundamental. Serrat tenía una estructura muy básica en las canciones compuestas, el aporte de Calderón, sobre todo, sería decisivo para lograr el sonido final. El disco se grabó íntegro en menos de una semana, tal cual se acostumbraba en la época, y su publicación a comienzos de 1971 fue un verdadero suceso. A pesar de que al disco no lo recorría un concepto único, las letras y melodías rozaban la perfección y le daban un identidad definida. El comienzo con el tema que le daba nombre al disco es imbatible: Mediterráneo es considerada casi en forma unánime como la mejor canción escrita jamás en idioma español y aún hoy, casi 50 años después, emociona escucharla y cantarla en cualquier versión de su autor o de todos aquellos que han intentado homenajearla.

III

Con 28 años cumplidos, Joan Manuel Serrat era un cantautor consumado, a la altura de los más grandes songwriters del mundo, con Bob Dylan a la cabeza, pero también con puntos de contacto con el primer Paul McCartney pos Beatles. Daba en el blanco con nueve temas de confección casi perfecta, todos de su autoría, con la excepción del tema que cerraba el disco, Vencidos, que tenía como letra un poema de León Felipe. El resto es un sucesión notable de bellas canciones: Aquellas pequeñas cosas, La mujer que yo quiero, Pueblo blanco, Tío Alberto, Que va a ser de tí, Lucía, Vagabundear, Barquito de papel. Imposible resistirse al embrujo de un disco casi perfecto. 
El éxito de Mediterráneo fue arrollador. A pesar las dificultades en la difusión fue número uno en ventas en toda España por largos meses y se mantuvo entre los diez más vendidos por mucho tiempo. En América Latina el disco fue también fue un suceso y la figura de Serrat creció a niveles de popularidad únicos, sobre todo en Argentina, Chile y Uruguay, en donde aún hoy en día es una figura indiscutible. El arte de tapa de álbum quizás sea la cosa más fea del disco: sobre un imagen borrosa del mar se yuxtapone una fotografía del propio Serrat. El resultado no es el mejor, pero el detalle casi que ha sido borrado, la excelencia de sus canciones nos ha hecho encariñar con la tapa y ya no le reconocemos defectos. Mediterráneo es un disco de autor perfecto, en letra y música, eterno y siempre vigente, emocionante cada vez que se lo escuche. Cualquier muchacho en cualquier parte del mundo que haya empuñado una guitarra para componer y cantar ha soñado con hacer un disco así. Sólo Serrat, y no se cuantos más, han podido lograrlo.


martes, 21 de julio de 2020

Vinilo XXX - Jazz - Queen (1978)



I

Jazz es el séptimo disco de estudio de Queen. Compuesto, grabado y editado en 1978, significó para la mítica banda británica un trabajo extenso y variado que marcó el fin de una época. Fue el último disco producido en estudio por Roy Thomas Baker para el grupo y la despedida de un sonido y una estética que a partir del disco siguiente (The Game, 1980) tomaría otro rumbo. El disco tenía muchas innovaciones en la composición y los matices que tenían las canciones. Por empezar el álbum, con trece canciones, era muy extenso para los parámetros de la época. Además tenía importantes participaciones de todos los miembros de la banda, la composición ya no parecía restringida a Freddie Mercury o Brian May. Roger Taylor y John Deacon aparecen firmando varias canciones y sus ideas empezaban a tener más cabida. El disco los mostraba como una verdadera banda democrática, plena de heredoxia y dispuesta a explorar nuevos rumbos. Jazz fue además su primer disco registrado fuera de Gran Bretaña. se grabó casi íntegro en estudios de Suiza y Francia. El risego estético nos les restó popularidad, más bien al contrario. El disco fue número uno en Inglaterra y le proporcionó su primer éxito importante en EEUU. Es que en los temas de Jazz había pequeñas delicias para casi todos los gustos.

II

Jazz, como ya lo dijimos, es un disco difícil de clasificar. Tenía temas entre lúdicos y experimentales, un balada estupendamente interpretada por Mercury, melodías que remitían a la comedia musical, algún rock a la medida de la guitarra inconfundible de May. En el medio de esa mescolanza asoman tres gemas del repertorio eterno de Queen: Fat Bottomed Girls, Bicycle race y el espectacular himno Don't Stop Me Now. ¿Cuántas bandas podían darse esos lujos todos juntos? Este último tema terminó siendo unos de los más emblemáticos de Queen. Si había versatilidad y combinación de estilos a los largo del disco, este tema condensaba todo ese espíritu en apenas tres minutos y medio. Compuesto en forma íntegra por Freddie Mercury, fue la puerta de entrada de la banda en el mercado estadounidense y otra muestra cabal del talento único de su autor para cocinar en un mismo plato varios elementos de la música popular. Una verdadera proeza. Bicycle race era otra de sus locuras. Había presenciado una vuelta del Tour de Francia y fascinado por ese mundo extraño decidió escribir un canción que mezclaba ruidos de bocina con un gran solo de guitarra de Brian May. Era tanta la variedad de estilos, a veces en una misma canción, que Queen parecía jugar entre lo popular y lo progresivo sin complejos. La despedida a los 70 no podía haber sido mejor.

III

La portada de Jazz fue un cambio radical en la estética que Queen acostumbraba a mostrar en sus discos. La idea fue de Roger Taylor y está inspirada en las muchas obras dedicadas al Muro de Berlín. Pero la polémica se suscitó, sobre todo en EEUU, con la fotografía que acompañaba al sobre interno. Para promocionar Bicycle race la banda filmó un video promocional en Wembley en donde chicas desnudas protagonizan una carrera en bicicletas. Tras duras acusaciones de sexismo y explotación de mujeres, escondidas en un solapado puritanismo, en varios países se vieron obligados a retirar el póster de los álbumes. A los compradores se les entregaba un cupón para retirar la foto si los deseaban. Lejos de perjudicar la difusión del álbum, como suele suceder, tanto el video como la foto con las chicas desnudas fueron la mejor promoción para el disco. A partir de ahí, Freddie Mercury, hábil para la controversia mediática, fue blanco de los medios a propósito de cualquier polémica. Con Jazz, Queen despedía los 70 con un disco con varios temás clásicos y se preparaba para entrar en la leyenda y la masividad mundial que los esperaba en la década siguiente.

miércoles, 8 de julio de 2020

Vinilo XXIX – Defector – Steve Hackett (1980)



I

Steve Hackett es un guitarrista y compositor inglés dueño de una técnica extraordinaria y famoso por su participación en Genesis desde 1970 a 1977, en donde grabó varios discos fundamentales del rock progresivo. Desde niño estudió y manejó varios instrumentos, entre ellos la flauta, pero recién a los doce años se acercó a la guitarra. Completamente autodidacta, en forma rápida aprendió a formar acordes y combinarlos, con influencias que iban desde lo clásico (Bach, sobre todo) hasta el blues (John Mayall, Eric Clapton). Había logrado dominar y estudiar también la guitarra clásica teniendo como referencia a Paco de Lucía, entre otros. En su trabajo con Genesis tocó algunos de los solos más conmovedores del progresivo, fundamentalmente en el disco Selling England by the Pound (1973), considerado una obra cumbre del rock británico de todos los tiempos. Su utilización de la técnica del tapping, que se ejecutaba utilizando los dedos para presionar las cuerdas sobre el mástil de la guitarra haciendo sonar las notas, le dió mucha notoriedad entre los guitarristas. Eddie Van Halen le sacó lustre y logró fama en los 80 usando a destajo el truco. Hackett comenzó una carrera solista aún antes de dejar Genesis y varios de sus discos tuvieron muy buena repercusión, entre ellos Voyage of the Acolyte (1975) y Spectral Mornings (1979). La edición de Defector (1980) le daría su punto más alto de difusión en Inglaterra, tomando distancia de algunos climas compositivos del rock progresivo y acercándose a un concepto más universal y accesible.

II

Defector es hasta el día de hoy, quizás junto a Highly Strung (1982), el disco más popular y difundido de Steve Hackett. El guitarrista decidió relajar un poco la producción del disco, dejando de lado cierta tendencia a la monumentalidad del sonido y cambiando el eje del concepto general de las letras. Si el sentimentalismo había sido el elemento distintivo de las letras de sus canciones, esta vez la temática tenía que ver con cuestiones que rozaban la política y lo social. Armó una banda cercana y confiable e ingresó al estudio de grabación con casi todos los temas compuestos y terminados. Los músicos que lo acompañaron eran muy sólidos: su hermano John Hackett (flautas), John Shearer (batería), Nick Magnus (teclados), Dick Cadbury (bajo) y Peter Hicks (voz). El resultado afianzaba el estilo que estaba desarrollando, con frases espaciadas y llenas de atmósferas fantasmales y con voces profundas y espectrales en el canto.
La escucha total del disco es sólida y atrapante. El comienzo es con The Steppes, un instrumental con una sección rítmica que es el esqueleto de la canción, como si fuera un trance hipnótico. En Time to get out tenemos un clima mucho más alegre, pero con un letra política muy clara. Con Slogans, Hackett se interna en terrenos más clásicos y cercanos al rock sinfónico. El disco se va redondeando como obra integral con una sucesión de temas que le van dando integridad: Two Vamps as Guests, Leaving, Hammer in the Sand. La maravillosa Jacuzzi, que abre el lado B, sigue siendo una de las melodías más recordadas de este disco clásico. The Show y Sentimental Institution cierran el álbum. El disco demostraba que Steve Hackett era un notable compositor prog-rock cuya salida de Genesis le dió la oportunidad de desarrollarse como músico independiente. El álbum fue un éxito rotundo para un músico que tenía destino de catálogo y que se convertía en una referencia por sus cualidades técnicas y compositivas.

III

La portada de Defector fue realizada por la artista plástica Kim Poor, esposa en ese entonces del guitarrista, utilizando la técnica del puntillismo, que consiste en hacer una ilustración u obra plástica mediante el uso de puntos diminutos que van formando la imagen. Fue hasta ese momento su álbum más exitoso y le permitió situarse como un artista al que había que prestarle atención. Steve Hackett fue desarrollando una carrera en donde nunca dejó de lado el estudio de su intrumento, tanto en su forma clásica como eléctrica. Incluso editó en 1983 un disco instrumental tocado en forma íntegra en guitarra clásica, Bay of Kings, en donde se lucía como instrumentista y compositor y en donde se dió el gusto de reversionar Horizons, el bello tema que había compuesto para el álbum Foxtrot (1972) de Genesis. En los años siguientes, Hackett siguió componiendo, editando y tocando en forma magistral su instrumento. En los últimos tiempos, además, suele presentar giras en donde revisita los temas de Genesis en los cuales participó junto a una banda deslumbrante en calidad y técnica. Buenos Aires, fue testigo de varios de sus shows. Incluso la banda tributo Genetics, allá por 2015, lo tuvo de invitado en dos shows memorables en donde emocionó y dió cátedra (pueden leer la crónica de esos shows acá). Steve Hackett es un instrumentista increíble al que vale la pena revisitar, tanto en las gloriosas páginas de Genesis como en su extensa y prolífica carrera solista. Defector es una gran puerta de entrada a una obra honesta y única.

miércoles, 1 de julio de 2020

Vinilo XXVIII - Tango - Charly García, Pedro Aznar (1986)



I

Tras la publicación de tres de sus discos solistas más reconocidos por crítica y público —Yendo de la Cama al Living (1982), Clics Modernos (1983) y Piano Bar (1984)— Charly García decidió tomarse un tiempo para repensar su carrera y tomar algunas decisiones importantes, como por ejemplo, cambiar de compañía discográfica y firmar para CBS, que estaba lanzando a la mayoría de los grupos de rock argentino al mercado internacional. Por su parte Pedro Aznar, el sensacional bajista que había sido su compañero en Serú Girán, se encontraba de paso en Buenos Aires en una pausa en su trabajo con la banda de Pat Metheny. El encuentro fue inevitable, Aznar era uno de los pocos músicos que Charly respetaba y escuchaba y ambos decidieron juntarse a componer y grabar algunas cosas, casi como un pasatiempo o diversión. El entusiasmo de ambos, que podían tocar o componer casi de memoria, hizo el resto. Asistidos por Joe Blaney, el histórico productor de Clics Modernos, grabaron seis temas que decidieron editar en un disco. El álbum se quedaba a mitad de camino en la duración; no era ni un simple o un maxi de uno o dos temas, pero tampoco era un álbum completo. Sin muchas expectativas grabaron los temas en tiempo récord en diciembre de 1985. A comienzos del año siguiente se editaba Tango, casi un juego que se convirtió en un éxito imprevisto.

II

Toda la composición y grabación del disco había sido pensada casi como un juego. Charly y Aznar tocaron todos los instrumentos y todo el proceso nunca fue pensado como para ser tocado en vivo. El sonido era muy moderno, con un excelente uso de los sintetizadores y computadoras. La producción de Blaney logró que el disco sonara excelente. Había cierta frialdad en el clima general de los temas, pero los muy pegadizos Ángeles y Predicadores y, sobre todo, Hablando a tu corazón, lograron una muy buena difusión radiable. El disco tenía otros buenos temas, como Culpable eternamente, La gente es la misma y Gramercy Park Hotel. Pero Charly se luciría con una composición que está situada entre las cimas de su prolífica carrera: Pasajera en trance es un joya atemporal. Muchos músicos la consideran entre las mejores canciones compuestas por el ex Sui Generis. Casi sin proponérselo tenían un disco y también un éxito. Armaron una pequeña banda que incluía a Mario Serra en batería y Fernando Múscolo en teclados y armaron una gira que los llevó por todo el país presentando al juego que se había convertido de pronto en suceso. La excelente química entre los dos abriría la puerta para otras aventuras juntos.

III

En 1989, Charly y Aznar decidieron volver a las andadas, pero el bajista tenía un colado para agregar al dúo. Grabando una baguala para un disco de Leda Valladares había conocido a Gustavo Cerati y habían armado muy buena relación. La idea del bajista era sumarlo en un proyecto que iba a llamarse Tango 3. Llegaron a trabajar en algunos temas, entre ellos No te mueras en mi casa, compuesto entre los tres, y que Charly incluiría en Filosofía barata y Zapatos de goma (1990). Finalmente los compromisos de Cerati con Soda Stereo, que ya estaba trabajando en su obra cumbre Canción Animal, dejaron trunca la posibilidad de un trío. Pero el dúo García – Aznar no se rompería. En 1991 editarían otro disco, Tango 4, este mucho más extenso, que otra vez les daría un gran éxito, con colaboraciones de Sandro, en una gran versión de Rompan todo del grupo uruguayo Los Shakers, y un recitado del actor Alfredo Alcón en el tema Treinta denarios. Tango fue una pausa casi lúdica pero talentosa entre dos músicos que se querían y se respetaban y que nos legaron varios temas infaltables en el repertorio de ambos. Privilegios de enormes y talentosos artistas populares.


martes, 23 de junio de 2020

Vinilo XXVII – 90125 – Yes (1984)



I

La edición de Drama (1980), el décimo disco de estudio de la emblemática banda de rock progresivo Yes, fue la demostración cabal de que su fans podían tolerar sin problema continuos cambios en la formación, pero no se podía prescindir de la voz característica y angelical de Jon Anderson. Su reemplazo por Trevor Horn fue el punto débil de un disco que fue valorado con el tiempo pero que en su momento no tuvo mucha repercusión. Todos entendían, incluso los propios integrantes de la banda, que su tiempo había terminado, como parecía terminar el tiempo de todo el rock sinfónico. Sin embargo, la década del 80 les traería la oportunidad de una resurrección inesperada.
El bajista Chris Squire, único miembro que participó de todas las formaciones de Yes, estaba fascinado por el sonido de la guitarra del músico australiano Trevor Rabin, que poseía la rara y difícil cualidad de tener gran técnica y pulso rockero al mismo tiempo. Lo contactaron junto al baterista Alan White y le propusieron grabar algo juntos. Les faltaba un tecladista: Squire contactó a Tony Kate, quien había formado parte de Yes en sus comienzos. Casi sin darse cuenta ya tenían un banda muy sólida que congenió en forma rápida, a la que llamaron Cinema. Rabin tenía unos muy interesantes demos que se propusieron trabajar en el estudio. Las cosas comenzaron a fluir, los temas tenían fuerza y simpleza, les quedaba solucionar el tema de la voz principal.
A Chris Squire, que comenzaba a tomarse el proyecto en forma cada vez más comprometida, se le ocurrió la temeraria idea de contactar a Jon Anderson, con quien no se hablaba desde hacía tiempo. Tras escuchar los demos y proponer algunos cambios estéticos y en las letras, decidió aceptar. Si Anderson estaba a bordo, si varios de los músicos participantes habían pasado por su historia, si la mística grupal reaparecía en el estudio, casi sin darse cuenta Yes estaba de vuelta. Faltaba ver como se reconvertiría para encajar en los 80 con la misma calidad con que se había convertido en una banda de culto.

II


El tratamiento del sonido y la producción de los temas grabados eran extraordinarios y aún hoy, tantos años despúes, suenan vigentes. Chris Squire (bajo), Trevor Rabin (guitarra) y Alan White (batería) formaron una base muy sólida, Tony Kate (teclados) tuvo que adaptarse a usar sintetizadores y Jon Anderson (voz) le daba su toque inconfundible en las letras y en la voz principal, que a veces le dejaba el lugar al mismo Rabin para que se luciera cantando. Era pop, sin dudas, pero con un sonido grandioso, y complejas estructuras y cambios de ritmo. Todo sonaba muy moderno, pero sobraba la calidad y había, como en todos los músicos progresivos, ambición y suficiencia en varios pasajes. El disco, editado en 1983, no tenía nombre elegido, por lo que decidieron titularlo con el número de catálogo que iba tener el vinilo en los registros de la compañía grabadora Atco: 90125. El éxito fue inmediato y superó cualquier previsión: fue el disco de Yes más vendido de su historia, les brindó su primer número uno en EEUU y fue acompañado por una gigante gira mundial. Casi sin proponérselo, Yes estaba tocando la cumbre de su popularidad.
El simple Owner of a Lonely Heart fue un éxito mundial y su video promocional tuvo gran repercusión. El tema lo tenía todo: gran sonido y producción, buen letra, efectos sonoros, gran solo de guitarra, buenos coros. Se escuchó por mucho tiempo en todos lados. Pero 90125 no se agotaba en ese hit enorme, tenía grandes temas. Hold On, It can Happen, Changes, Our Song, City of Love. Otro gran corte que tuvo mucha difución fue Leave It, con una gran labor en los arreglos y una trabajada armonización vocal. El disco tenía también un instrumental al que titularon Cinema, en homenaje a la génesis del proyecto que llevaba ese nombre.



III

El gran suceso de 90125 fue acompañado de una gira mundial. El nuevo Yes, con el pulso rockero de Trevor Rabin como motor, promovía los temas de disco, que vendía millones en todo el mundo y reversionaba viejos éxitos con la nueva estética. La banda sonaba potente en su nuevo formato pop, pero no dejaba de lado las viejas composiciones sinfónicas y le daba paso también al lucimiento individual. Tony Kate tenía su lugar con un solo de teclado con citas a Bach llamado Si, Trevor Rabin se lucía con una composición en guitarra acústica titulada Solly's beard, Chris Squire lo hacía con Amazing Grace, entre otros pasajes en donde todos demostraban su increíble calidad técnica. Estos temas fueron incluidos en un disco en vivo titulado 90125 The Solos (1985). La gira mundial los trajo a Argentina, en una época en donde las grandes bandas no venían nunca. Dieron tres shows en la cancha de Vélez, rodeados de un gran dispositivo de seguridad debido a amenazas de bombas. La Guerra de Malvinas estaba todavía muy fresca y grupos nacionalistas se oponían a la visita de un grupo inglés. Uno de los shows fue transmitido por Canal 9. Ver a Yes en Argentina en el momento de su mayor popularidad fue un acontecimiento enorme.
90125 no parece haber envejecido. A pesar de que algunos fanáticos en su momento repudiaron su giro estético hacia el pop, el disco es una muestra de calidad y puede escucharse todavía hoy como si no hubieran pasado los años. Quizás sea ese el sello de los grandes discos.

viernes, 19 de junio de 2020

Bioy y el cine: una película de amor


“Me gustaría que el fin del mundo, si llega, me encuentre en una sala de cine. Me agrada que me cuenten historias”. 
Adolfo Bioy Casares

La relación de Bioy con el cine es una de las más fructíferas que haya tenido un escritor argentino con el séptimo arte. Sus relatos siempre han tenido un encanto para directores locales y de distintas partes del mundo. El autor de La invención de Morel era un gran cinéfilo y una amante de la fotografía, afición que lo acompañó a lo largo de toda su vida. Recorremos en estas líneas las producciones argentinas más destacadas dedicadas o inspiradas en su obra.

El crimen de Oribe (1950)

Esta película es la primera adaptación cinematográfica de una texto de Bioy Casares. Se trata del relato El perjurio de la nieve, publicado primero como novela corta e incluido más tarde en La trama celeste (1948) su primera colección de cuentos. La realización estuvo a cargo de Leopoldo Torre Ríos (padre) y Leopoldo Torre Nilsson (hijo). La acción transcurre en un paraje de la Patagonia. Hasta ahí llega el periodista Villafañe (Roberto Escalada) en una pensión en donde se hospeda también el poeta Oribe (Carlos Thompson). Ambos se obsesionan con un hombre llamado Vermehren (Raúl De Lange) que vive encerrado en una mansión junto a sus hijas y que tiene la extravagante rutina de todos los días repetir la celebración de la Navidad. Luego de una investigación, logran saber que el motivo de la repetición de este ritual es detener el tiempo y evitar la muerte de una de las hijas de Vermehren. El estilo de la película es de mucha sobriedad, pero deslumbra la actuación de Raúl De Lange que no actuaba demasiado en cine. Torre Nilsson era admirador de las ficciones de Bioy y no sería la última vez que lo llevaría a la pantalla.
Puede verse aquí.

Invasión (1969)

Un aporte directo a la cinematografía por parte de Bioy es el argumento de esta película, ópera prima de Hugo Santiago, y que realizara junto a Jorge Luis Borges. Durante años fue inhallable una buena copia y el prestigio que le daba la dupla de autores la transformó en un mito. Se trata de un relato de ciencia ficción que se desarrolla en una ciudad llamada Aquilea, en la que puede reconocerse sin dudas a Buenos Aires. Un grupo de ciudadanos comunes se resisten a una invasión extraterrestre o extranjera. El relato fantástico muestra claras referencias políticas en una acción que transcurre en lugares porteños muy reconocibles (bares, plazas, calles) con la música de la ciudad como fondo. Olga Zubarry y Lautaro Murúa, entre otros, forman parte del elenco. Estrenada en 1969, el guión definitivo fue escrito por Borges y el director, sin mucha repercusión de público y crítica, aunque fue muy bien recibida en el Festival de Cannes. En el año 2008 se digitalizó una copia de muy buena calidad que se pudo exhibir en el Malba.
Puede verse aquí.

La guerra del cerdo (1975)

Publicada en 1968, Diario de la guerra del cerdo fue un éxito editorial en Argentina y en varios países europeos. Leopoldo Torre Nilsson se propuso llevarla al cine encargándole el guión a la escritora Beatriz Guido. El personaje central es Isidro Galván (interpretado por José Slavin), un hombre mayor que vive junto a su hijo en una pensión. El muchacho forma parte de una organización juvenil que se dedica a a atacar ancianos, incluso ocasionándoles la muerte, culpándolos del retraso de la sociedad. El protagonista tiene una historia de amor con una mujer mucho más joven, mostrando como se mueve entre el miedo a ser atacado y morir y el orgullo de ser amado. La película está ambientada en los años 60, con música del Gato Barbieri como fondo. Algunos ven en la película una queja o denuncia contra la rebeldía de la juventud de esa época, mostrando la trama como un enfrentamiento entre generaciones. Tuvo un relativo éxito y quizás no haya envejecido muy bien.
Puede verse aquí.

Otra esperanza (1985)

Rodada entre 1984 y 1985, Otra esperanza recién pudo estrenarse en 1996, en el Complejo Tita Merello, debido a las tortuosas dificultades finacieras y de distribución que debió enfrentar su directora, le debutante Mercedes Frutos. El guión está inspirado en el cuento homónimo de Bioy incluido en El héroe de las mujeres (1978). Un grupo de operarios de una fábrica desaparece misteriosamente. El enigma se resuelve rápido: los cuerpos desaparecidos son utilizados por la patronal para extraerle la energía que hará funcionar las instalaciones. El cuento original transcurría en un sanatorio, trasladar la acción a una fábrica le da a la película un mirada social y política. Un grupo de obreros liderado por el personaje personificado por Pepe Soriano, intentará desarmar la criminal empresa. Es una de las tantas películas locales en que los problemas de distribución hacen desaparecer en el olvido.

El sueño de los héroes (1997)

Esta extraordinaria novela de Bioy, publicada en 1954, había sido por años una obsesión del director Sergio Renán. Incluso hasta tuvo la fantasía de trasladar el argumento a una ópera. Finalmente, decudió llevarla al cine en un ambicioso proyecto que tuvo una gran producción y un notable elenco. La película, ambientada hacia fines de los años 20, cuenta la historia de Emilio Gauna (Germán Palacios), que luego de ganar una gran suma en las carreras invita a sus amigos a pasar tres días y tres noches de carnaval perdidos en situciones violentas y alcohol. Gauna despierta tras la aventura con un recuerdo borroso que no puede desentrañar. Tres años después, intenta repetir con los mismos amigos los tres días de juerga, para ver si puede descubrir qué fue lo que pasó. La ambientación de época fue de gran factura y la película tuvo muy buena repercusión de público, aunque recibió críticas por descuidar la compleja trama psicológica de sus personajes. Lito Cruz y Soledad Villamil cumplen notables actuaciones. El mismo Bioy halagó la película y le dió su bendición al director.
Puede verse aquí.

Dormir al sol (2010)

Publicada en 1973, Dormir al sol es un novela inquietante que oscila entre la ciencia ficción y la psicología de los personajes, con dosis de humor y costumbrismo. El director Ajelandro Chomski, convoca a una gran elenco y rueda en San Luis financiado por el gobierno provincial. El relojero Lucio Bordenave (Luis Machín) está casado con Diana (Esther Goris), una mujer que asegura poder hablar con los perros. Presionado por su cuñada (Florencia Peña) y un extraño médico, decide internarla en un neuropsiquiátrico y comienza a dudar de que todo lo que esté pasando a su alrededor sea normal. El mundo misterioso propuesto por Bioy es muy bien captado por Chomski, que incluso usa algunas escenas novedosas, como la cámara que sigue los movimientos del perro en la escena inicial. Se estrenó en marzo de 2012 y como tantas películas, al no alcanzar un mínimo de espectadores la primer semana de exhibición, fue levantada de cartel.
Puede verse aquí.

Los que aman, odian (2017)

Basada en la novela policial coescrita por Bioy junto a su mujer Silvina Ocampo, Los que aman, odian fue filmada por el director Alejandro Maci íntegramente en Pinamar. En un viejo hotel perdido en una playa desierta, en los años 40, el médico homeópata Enrique Hubermann (Guillermo Franchella) se refugia para pasar un días huyendo de un amor. Por pura casualidad se encuentra también en el hotel la mujer que quiere olvidar, la bellísima Mary Fraga (Luisana Lopilato), quien provoca pasiones manipulando a todos los hombres que se le cruzan. Se desata una terrible tormenta de arena, que los encierra a todos en el hotel, cuando la protagonista aparece muerta. A partir de ahí el odio de los que antes amaban despetara las más oscuras pasiones. Con gran calidad técnica y una gran fotografía, la película tuvo una buena recepción, apoyada en la popularidad de sus actores protagonistas, en donde también se destaca una extraordinaria colaboración de la gran Marilú Marini.
Puede verse aquí.

martes, 16 de junio de 2020

Vinilo XXVI – Pappo's Blues Volumen III – Pappo's Blues (1973)



I

Norberto Aníbal Napolitano, conocido como Pappo, alias el Carpo, es considerado por la mayoría de los músicos y la prensa especializada del país como el mejor guitarrista de rock de la Argentina. Fue uno de lo precursores del rock nacional y uno de los primeros en desarrollar un sonido blusero e incursionar en el heavy metal. Completamente autodidacta, desde 1967 y con sólo diecisiete años formó parte de varias grupos y grabaciones seminales del rock en español. La primera formación de Los Abuelos de la Nada, Engranaje, Carlos Bisso y su Conexión N°5, la última formación de Los Gatos. Dueño de un desparpajo escénico y una técnica formidables, todos querían tenerlo como miembro de sus bandas. La propuesta de su primer disco solista lo esperaba más temprano que tarde. El productor Jorge Álvarez lo insto a formar un grupo y grabar. Junto a un casi todavía niño David Lebón en bajo y Black Amaya en batería nacía Pappo's Blues. Ese primer disco, editado en 1971, era un bomba que ya tenía clásicos como Algo ha cambiado y El Viejo, entre otros. Tras la publicación del álbum, Pappo emprendió un viaje a Inglaterra por algunos meses, de donde volvió empapado del sonido de Led Zeppelin, Black Sabbath y Deep Purple, entre otras bandas de estructura más pesada. Graba un segundo disco, Pappo's Blues Volumen 2, con otra formación, y otra vez el disco es un éxito. Estaba haciendo algo totalmente nuevo y poderoso, con formidables interpretaciones y con un estilo único.

II

Invitado por Luis Alberto Spinetta a paticipar de su primer disco solista, Spinettalandia y sus amigos (1971), Pappo conoce al baterista Héctor Pomo Lorenzo y al bajista Carlos Machi Rufino y les propone armar una nueva formación para Pappo's Blues y grabar un nuevo disco. Así nacía Pappo's Blues Volumen 3 (1973), quizás el mejor de toda la carrera de Pappo y el que le terminaría de brindar prestigio y éxito en un ambiente todavía pequeño pero que ya daba muestras de querer pegar una salto hacia la masividad. Este nuevo disco era mucho más frontal y eléctrico y Pappo da rienda suelta a un notable virtuosismo a través de riffs imbatibles y furiosos solos que llevaba adelante con una guitarra Fender Telecaster que le había prestado Claudio Gabis, ex integrante de Manal. La calidad técnica de Pomo Lorenzo y Machi Rufino le brindaban una base de una calidad superior, una atmósfera mucho más robusta y firme en donde el Carpo podía demostrar su calidad y técnica únicas. El resultado es extraordinario. El disco tiene varias canciones emblemáticas: Sucio y Desprolijo, El Sur de la Ciudad, Caras en el Parque, el breve y notable instrumental Stratocaster Boogie, Sánguches de Miga. Producido por el mismo Jorge Álvarez y Billy Bond y grabado en los estudios ION, el disco no tiene sobregrabaciones y como único efecto sólo tiene una distorsión en el sonido de la guitarra lograda con un amplificador Robertone, de fabricación nacional. Una verdadera hazaña que aún hoy suena demoledora. En el blues Siempre es lo mismo nena, Pappo demostraba a la eternidad que era un guitarrista sensacional.

III

El extraordinario arte de tapa de este Pappo's Blues Volumen 3 estuvo a cargo de la ilustradora Cristina Villamor. La canción El brujo y el tiempo incluida en el disco está inspirada en el dibujo hecho por la artista para el disco. El telón de fondo para este disco potente e inspirado era un 1973 que se debatía entre la esperanza que representaba el retorno de la democracia y la vuelta de Perón al país y la violencia política cada vez más radicalizada que presagiaba tormentas en el horizonte. El 31 de marzo de ese año el trío formó parte un festival realizado en la cancha de Argentinos Juniors que festejaba el triunfo de Cámpora en las elecciones. La flor y nata del floreciente rock nacional se dió cita en la jornada cuando todavía no podían imaginarse las desgracias que sobrevendrían. El sonido logrado por el trío era tan potente y de tanta calidad que Spinetta no pudo ni quiso escapar la oportunidad de proponerle a Pomo y a Machi formar Invisible, otra banda emblemática que se convertiría en leyenda. El Carpo reconstruiría a Pappo's Blues varias veces a través de los años, pero le sería muy difícil alcanzar las cimas logradas en este disco clásico. Sólo tenía 23 años.


lunes, 8 de junio de 2020

La playlist de El Sueño de los Héroes

En este blog abordo muchas historias relacionadas con discos: los músicos que participaron, anécdotas de la grabación, el arte de tapa, curiosidades. En esta playlist se muestran algunos de los artistas que pasaron por aquí. Pasen y escuchen.

domingo, 7 de junio de 2020

Clare Torry y Merry Clayton: voces femeninas eternas en grabaciones legendarias


De las múltiples grabaciones históricas del rock de todos los tiempos se pueden rescatar, entre otras, la participación de dos extraordinarias cantantes que contribuyeron a dejar en la leyenda a dos temas inmortales. Esta es la historia detras de las voces femeninas en The Great Gig in the Sky (del álbum The Dark Side of the moon, Pink Floyd, 1973) y Gimme Shelter (de álbum Let it Bleed, The Rolling Stones, 1969).

Clare Torry: La gran voz en el cielo

Recluidos en Abbey Road para la grabación de un álbum muy trabajado de tono conceptual, Pink Floyd creía tener en las manos la concreción de un proyecto soñado. Un disco de tintes épicos en medio de una gran experimentación sonora, en donde Roger Waters ya demostraba querer tomar el control total de la banda. Los tópicos que se proponían tocar en cada tema eran de un existencialismo brutal: la alineación, el dinero, el tiempo, el consumo, la locura. Y la muerte.
En el medio de la elaboración artesanal de cada tema y cada sonido, el tecladista Rick Wright venía trabajando en una muy sencilla pero emotiva sucesión de acordes que en un principio iba a contener numerosos pasajes hablados. Los textos elegidos tenían relación con temas bíblicos, pero el resultado no los terminaba de convencer. Al ingeniero de grabación Alan Parsons (que posteriormente tendría una gran carrera musical) se le ocurrió la idea de agregar una voz femenina sobre la pista. Recordó una chica con la que había trabajado hacía un tiempo, llamada Clare Torry, que formaba parte del staff de coristas contratadas por EMI para las grabaciones de sus artistas. Dueña de un gran caudal vocal, se dedicaba a la interpretación de covers y a su trabajo por encargo en la discográfica. El domingo 21 de Enero de ese 1973 fue citada por el mismo Parsons para que se presentara en el estudio 3 de Abbey Road para grabar un coro para Pink Floyd. Como si se tratara de una oficinista, Clare se presentó en punto en el estudio y pidió que le pagaran doble por grabar un domingo, en vez de las 15 libras acostumbradas quería cobrar 30. Tras calentar un poco la voz recibió las indicaciones antes de grabar. Le hicieron escuchar los acordes escritos y tocados por Wright y le pidieron que improvisara un canto la pista grabada. Debía pensar en la muerte, una muerte que se hiciera carne como algo personal. En primera instancia la cantante comenzó a balbucear algunas palabras, pero inmediatemente la corrigieron, querían que su canto sonara como un instrumento más, como si fuera una guitarra, que dejara de pensar como una vocalista. La cantante improvisó un canto desgarrado que iba in crescendo y que dejó a todos pasmados en el estudio. Hizo tres tomas, preguntó si les había gustado, tomó sus cosas y se fue. No había quedado muy conforme y se dijo para sí que seguramente el tema quedaría descartado. Roger Waters sugirió el nombre de The Great Gig in the Sky, que fue el que finalmente quedó.
Editado en marzo de ese mismo año, The Dark Side of the Moon fue un éxito inmediato y se transformó con el paso de los años en un clásico atemporal que vendió y sigue vendiendo millones de copias en todo el mundo. El nombre de la cantante ni siquiera figuraba en los créditos. Clare Torry no tomó conciencia de la relevancia de su grabación hasta años después. Su increíble improvisación erizaba la piel en cada escucha. Además el tema era utilizado en múltiples ocasiones para los más variados motivos o situaciones: reediciones, compilados, películas, comerciales, etc. Nunca vio una sola moneda por esa grabación inmortal. En 2004 se decidió a hacerle un juicio a Pink Floyd por la coautoría del tema, teniendo en cuenta que toda su participación fue de su exclusiva inventiva y forma parte indisoluble de la obra. Llegó a un arreglo extrajudicial que incluyó una compensación económica y la inclusión de su nombre como coautora en futuras reediciones. A lo largo de los años siguió trabajando como cantante de sesión en numeras grabaciones. Entre ellas pueden citarse los temas Don't Hold Back (The Alan Parsons Proyect, 1979), The war song (Culture Club, 1984) y Yellowstone Park (Tangerine Dream, 1985), entre muchos otros.


Merry Clayton: A un tiro de distancia

El año 1969 fue un año muy convulsionado para The Rolling Stones. Al enrarecido ambiente social (Guerra de Vietnam, protestas sociales, cambios culturales) se le sumaba la precaria estabilidad emocional de unos de sus fundadores, el guitarrista Brian Jones, que apenas podía mantenerse en pie abrumado por el consumo de drogas. A partir de febrero de ese año se dispusieron a grabar su octavo disco de estudio, pero las constantes ausencias del guitarrista y la búsqueda de un sonido más crudo y sucio hizo que el trabajo se extendiera hasta noviembre. En el medio Brian Jones, que tocó en apenas dos temas, sería reemplazo por Mick Taylor. Meses después el conflictuado guitarrista y miembro fundador de la banda aparecería muerto por sobredosis.
Jagger y Richards tenían una potente composición para el disco, Gimme Shelter, un descarnado tema en donde se hablaba de guerra, asesinato y violación, con los horrores de Vietman de fondo. El tema se grabó entre febrero y marzo de ese 1969. La composición es un ejemplo perfecto de la sincronía que el dúo tenía para trabajar en un tema; la combinación perfecta de la guitarra de Richards y la voz de Jagger se fundían en un combo perfecto con una letra desgarradora. Ambos entendieron que todo el espítiru del disco estaba en esa canción (casi todo el espíritu de una época) y decidieron que el nuevo disco, cuando pudiera terminarse, debía abrir con ese tema.
Instalados en Los Ángeles, los Stones decidieron regrabarlo. Al productor Jimmy Miller se le ocurrió que la canción adquiriría más potencia si se le agregaba una voz femenina que hiciera casi un dueto con Jagger. Todos estuvieron de acuerdo de inmediato y la primera corista que encontraron disponible a altas horas de la madrugada era Merry Clayton. Dieron el blanco con el primer disparo. Clayton dudó en aceptar, estaba durmiendo cuando la llamaron y para peor, estaba embarazada. Había comenzado en el mundo de la industria musical a los 14 años, formando parte de numerosas bandas, como corista o primera voz. Con poco más de 20 años el canto era su manera de ganarse el pan de cada día. Terminó aceptando y en el medio de la noche se dirigió al estudio de grabación.
Las indicaciones fueron breves y precisas. Merry debía ingresar en la segunda estrofa y repetir la línea “Rape, murder, it's just a shot away”. El oficio le hizo entender en forma rápida el clima de la canción y con una voz desgarradora repitió una y otra vez la letra, con tanto sentimiento y entrega, que en dos oportunidades su voz llegó a quebrarse, debiendo regrabar la toma. Todos los presentes quedaron impresionados, el aporte de la cantante resultaba clave para lo que se intentaba transmitir. En la cinta original se puede escuchar claramente como Jagger exclama en un par de oportunidades “guau”. Estaba fascinado por la performance. Termina la faena del día, Merry Clayton tomó sus cosas y se marchó. Días después perdió su embarazo y la leyenda dice que fue a causa del esfuerzo realizado en la grabación; ella lo negó siempre.
Editado en diciembre de ese 1969, Let it Bleed fue un suceso inmediato y Gimme Shelter pasó a ser un infaltable hasta el día de hoy, más de 50 años después, de cualquier presentación de los Rolling Stones. En los años siguientes la cantante continuó siendo una trabajadora de la música, participando de múltiples grabaciones. Incluso tuvo un pequeño éxito solista con el simple Yes, incluido en el soundtrack de la película Dirty Dancing (1987). Pero la voz desgarradora de Merry Clayton permanecerá inmortal poniendo la piel de gallina cada vez que se la escuche en esta grabación legendaria.