sábado, 18 de abril de 2020

Vinilo XIX - El jardín de los presentes - Invisible (1976)



I

Después de dos hazañas mayúsculas —Almendra y Pescado Rabioso— Luis Alberto Spinetta se propuso lograr un sonido que resumiera todas sus búsquedas artísticas. Su deseo era amalgamar la canción impregnada del sonido de Buenos Aires de su primera banda con la electricidad poética de la segunda. Para eso decidió crear un grupo que reuniera todas esas inquietudes musicales. Así nacía Invisible; primero como trío, de la mano de los ex Pappo's Blues Pomo Lorenzo y Machi Rufino, luego como cuarteto, con la incorporación de un casi adolescente Tomás Gubitsch en guitarra.
Invisible grabó dos grandes discos como trío: el primero sería Invisible (1974) y luego Durazno Sangrando (1975), hoy considerados clásicos. Para el tercer opus, Spinetta decidió incorporar a un muchachito 18 años que sería la segunda guitarra del grupo, volcando cada vez el sonido a una rara, única y bella mezcla de jazz rock y tango. En los viejos estudios de la CBS, Invisible grababa en los primeros meses de un nefasto 1976, El Jardín de los Presentes, que sería considerado una verdadera obra maestra.

II

La precisión interpretativa de la nueva formación de Invisible pronto la transformó en un supergrupo que aglutinaba en su música claras raíces tangueras con pasajes instrumentales de tonos jazzísticos, dejando de lado la distorsión de Pescado Rabioso, por ejemplo. El sonido de la segunda guitarra, a cargo del joven Gubitsch, le dió riqueza y profundidad a la banda. El guitarrista tenía una fuerte formación que venía del jazz y al año siguiente pasaría a formar parte del octeto de Astor Piazzolla. El tango pasaba a formar una alianza con el rock que sería desarrollada más adelante por otros músicos del palo.
El comienzo del disco es con la extraordinaria El Anillo del Capitán Beto, la porteñísima historia de un colectivero vuelto viajero espacial atrapado en la más triste soledad. Una tema emblemático en la prolífica discografía de Spinetta. Pero las sorpresas no terminaban con ese arranque perfecto. La bellísima Los libros de la buena memoria, otra canción spinettiana de cabo a rabo, tocaba otra cima. En Alarma entre los Ángeles y en Qué ves el cielo se pueden ver al progresivo fusionado con el jazz en toda su dimensión. El lado B arrancaba con la misma temática, con grandes participaciones de todos los músicos en Ruido de Magia y en Doscientos años, esta vez con la banda claramente inclinadas hacia el jazz rock.
Pero Spinetta se reservaba el cierre del disco para dos gemas: la emotiva y poética Perdonado (niño condenado) y Las golondrinas de Plaza de Mayo. En Perdonado, nuestro héroe escribe una página eterna con la banda en la cima de sus posibilidades interpretativas. Arte puro en el momento más negro de nuestra descolorida república.

III

Publicado a mediados de 1976, el disco fue recibido con excelentes críticas y éxito inmediato. El arte de tapa fue diseñado por el fotográfo Eduardo Martí, gran amigo de Spinetta, y el diseño del sobre interior estuvo a cargo del mítico Juan Gatti, autor de grandes tapas del rock nacional.
El Jardín de los Presentes fue presentado en un Luna Park completo en agosto de ese año y Spinetta vivía un momento de gran popularidad. Su reconocimiento era tal que hasta fue invitado a participar en la famosa tapa que todos los años la revista Gente hacía con los personajes del año, en épocas en donde el rock nacional no era reconocido en forma masiva. Spinetta parecía no tener techos ni límites en la expansión de su arte. Con sólo 26 años ya era una leyenda.


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